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Opinión
jueves 30 de junio de 2016, 01:00

Cartes, el yacaré overo

Por Miguel H. López – En TW: @miguelhache
Por Miguel H. Lopez

Solía decir que el presidente de la República es ignorante. Que esa es una de las principales razones por las que cada tanto dice barbaridades, desconoce situaciones y elude asumir las responsabilidades que le devienen de ser mandatario de un país. Pero últimamente me vengo rectificando y diciendo que este tipo, en realidad, es un mediocre, para no decir cosas más fuertes.

Su última gansada –la del yacaré que tenemos en muchos modelos desde 2001 a 2016, al referirse al desastre ecológico en el río Pilcomayo– ya a nadie sorprendió. Provocó hilaridad y burla.

De hecho, como me suelen decir muchos colegas periodistas, de Cartes no se puede esperar nada bueno, nada serio, nada sensato ni coherente. En síntesis, vyrorei la imundo y viceversa. Y en consecuencia, así le va al país y a nosotros, a los tumbos.

Pero detrás de la anécdota, que termina siendo en parte un telón de humo para lo crítico de lo que anda pasando, hay mucho del desinterés del mandatario hacia lo que ocurre, la inutilidad supina de sus asesores y la incapacidad política y moral de quienes lo acompañan en esto, que para él, es una aventura más como empresario que alquiló un partido para probar qué se siente ser presidente, hasta que se aburra (que creo se aburrió hace mucho, porque el sillón del poder no contiene ni el éxtasis, ni la adrenalina ni el lucro, en el volumen que buscaba).

Y ahí es donde uno puede entrar a jugar con las ideas del presidente. Con sus fantasmas y alucinaciones. Con sus aventuras y desventuras, porque finalmente él es quien abre las compuertas para dar cabida a todo tipo de acciones y reacciones.

Por supuesto, no hay derecho a picharse, porque quien lo hace pierde. Y Cartes, se picha fácil. A tal punto, que en la entrevista colectiva donde dice el disparate de los modelos de yacaré, cuando él instala que hay quienes manipulan los medios y que "hay mala fe" y "exceso de maldad en el manejo de la información" periodística, alguien le pregunta si hay un sector que desestabiliza; y él responde: "No sé. Yo creo que ya comenzó la hora de las preguntas muy interesantes, muy buenos días para todos...". Y se va... Oñemyrõ.

Esa es la línea errática que viene manteniendo el actual Gobierno en todas las áreas. Lógicamente, los resultados también son confusos, irresueltos y caóticos. No hay situación de crisis, de la naturaleza que sea, que haya sido manejada en forma y fondo. Siempre la respuesta es a la defensiva, con zonceras y tarde, muy tarde. Como el envío de camiones cisternas y una manguera para intentar llenar a cuentagotas el Pilcomayo.

En paraguayo castizo diríamos: "Na iporãi esta amenaza". No, definitivamente, no es buena. Para un país, con pésima distribución de las riquezas, es letal tener mandatarios y manejos como los que nos tocan. Y la responsabilidad es de quienes dieron de comer y engordaron al chancho...