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Mundo
viernes 25 de noviembre de 2016, 11:09

Carme Riera: "Hablar bien implica tener bien amueblada la cabeza y el alma"

Barcelona, 25 nov (EFE).- La escritora Carme Riera es una apasionada de las palabras. Trabaja con ellas, vive de ellas. Y desde 2013, como miembro de la Real Academia de la Lengua, donde ocupa el sillón "n", contribuye a limpiarlas, fijarlas y darles esplendor, siguiendo el lema de la tricentenaria institución.

Con motivo de su participación el 30 de noviembre en el II Fórum Pirineos de Andorra, cuya capital, Andorra La Vella, alberga la capitalidad Iberoamericana de la Cultura en 2016, que "el español goza de una excelente salud" y cree que es una "ventaja maravillosa" que se pueda ir de Paraguay, Uruguay o Argentina a Colombia y México y "entenderse perfectamente en esta lengua".

Sin embargo, Carme Riera advierte, en una entrevista con Efe, que el idioma "es un bien común extraordinario y, por eso, hay que cuidarlo".

A su juicio, "no cuidar una lengua es una aberración y un desastre (...) Nuestro pensamiento -subraya- se expresa a través del lenguaje. La comunicación entre nosotros necesita de la lengua hablada. Hablar bien implica tener bien amueblada no solo la cabeza, sino el alma, todo lo que es el espíritu".

Oyéndola, transmite que los jueves en la sede de la Academia disfruta, cual un cirujano armado con un minúsculo bisturí, en las reuniones de comisión y de plenario analizando nuevos términos o discutiendo sobre la planta de lo que será el nuevo diccionario en su versión para internet.

Considera que se trata de un "trabajo apasionante" y bromea con que, aunque a la gente le dé risa un lema "que parece del Netol", "es verdad que intentamos limpiar las palabras de la ganga, de todo lo que llevan que no es apropiado".

Desde su entrada en la Academia, dice haberse cuidado mucho de aquellos vocablos que "muestran rasgos de machismo o de ideología ultramontana", y pone como ejemplo que una de sus recientes aportaciones ha consistido en suprimir de la palabra "mal" una acepción en la que "mal de madre" aparecía definido como "histeria".

"Ay, me dije, qué barbaridad. Mal de madre quiere decir momento en el que la mujer tiene la regla y la misma Celestina dice: 'ya está esta con su mal de madre'. Por tanto de histeria nada", apostilla.

Desvela que ahora los académicos debaten qué hacer con una voz como "selfie", puesto que ya se utiliza más que autorretrato, "pero a lo mejor es algo efímero, en el sentido de que puede aparecer otro descubrimiento y este desaparecer".

Reflexiona que esto, en cierta manera, ha ocurrido con un término muy habitual hace años, "recado", que ha quedado relegado por "mensaje, que no deja de ser un anglicismo, siendo recado una palabra preciosa" y agrega: "antes era muy usual decir frases como 'niño, dale un recado a tu madre' o grabar en un contestador telefónico:'deje aquí su recado'".

Además, los académicos están muy centrados en cómo será el nuevo diccionario digital, "que podrá englobar muchísimos conceptos, más referencias, toda la parte histórica de las palabras, su etimología, algo que en papel sería monstruoso".

Gracias a las nuevas tecnologías, tampoco se descarta que las palabras puedan tener asociada una imagen, o un sonido, es decir, "una transcripción".

Piensa la autora que, en relación al idioma, las nuevas tecnologías "son un arma de doble filo, puesto que ahora la gente escribe mucho más que antes", aunque no obvia que se utilizan muchas abreviaturas, "pero también los copistas de la Edad Media las usaban".

En cambio, lo que no soporta la académica "son los bichitos estos que andan, los emoticonos, cuando alguien en vez de decirme: hola, ¿cómo estás? me manda a un señor sonriendo, la verdad es que me molesta, prefiero las palabras".

Sobre la utilización "masiva" de una letra como la "k" por parte, sobre todo de los más jóvenes, dice que podría llegar a pasar que algunas palabras que empiezan ahora con la "c" lo acaben haciendo con esta otra letra, pero "la lengua es un ente vivo y la gente es su dueña, no los académicos, que solo recogemos su uso".

En este punto, resalta que "cuando se dice que a la gente no le interesa el idioma, no es verdad" y muestra de ello es que solo en octubre el número de consultas a través de la web de la Academia ascendió a 78,8 millones y en Twitter hay casi un millón de seguidores.

Por tanto, Riera reivindica la institución afirmando que "no es obsoleta en absoluto".

En cuanto al hecho de que Andorra La Vella sea la capital Iberoamericana de la Cultura, señala que es "estupendo" y precisa que todo lo que es Iberoamérica le apasiona. En este sentido, recuerda que quiso crear en Barcelona una cátedra de literatura iberoamericana pero "la crisis se la llevó por delante". "Pienso que los nexos con Iberoamérica son fundamentales", concluye Riera.

Por Irene Dalmases