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Opinión
martes 14 de marzo de 2017, 02:00

Caótico inicio de clases

René González Ramos – @ram0srene

La seccional... perdón. La selección del ministro de Educación Enrique Riera en el MEC no está funcionando como esperábamos. Las clases se iniciaron el pasado 23 de febrero en medio del caos en las instituciones educativas de gestión oficial.

Grande fue la sorpresa para madres y alumnos al encontrarse en las escuelas sin sus kits escolares. Y todavía quedan por repartir alrededor de 100.000 útiles a los estudiantes, según estimaciones de la cartera educativa. Además, siguen sumando las denuncias por calculadoras y lápices que llegan en mal estado.

Sobre los lápices de colores y bolígrafos, se reclama también la mala calidad de los mismos. La gestión del Ministerio estaba mejorando en la distribución y calidad de los insumos, que sirven de complemento en algunos casos, pero que son objetos de primera necesidad para chicos en situaciones vulnerables.

¿Estamos cada vez peor? Es lo que cuestionan los secundarios de la Unión Nacional de Centros de Estudiantes del Paraguay (Unepy), considerando la falta de útiles y la delicada situación de infraestructura escolar.

Lo cierto es que ante la emergencia educativa es inevitable no ver el vaso medio vacío, como criticó recientemente Riera en las redes sociales.

O pregunten a los niños y docentes de la escuela indígena de Kua'ay Kapi'itindy en Tacuatí, donde recibieron sus kits de la mano de colonos de la zona, quienes cansados de esperar, hicieron el trabajo de las autoridades. O consulten a los estudiantes del Colegio Técnico Nacional (CTN), que por poco y se trenzan con automovilistas por cerrar la avenida Mariscal López en hora pico. Reclamaban la llegada de kits para 1.500 compañeros.

Al ministro de Educación se le ocurrió ordenar por resolución que los escolares obtengan estos beneficios elementales únicamente si completaban el registro único del estudiante (RUE). ¿Puede acaso una resolución ministerial estar por encima de la Ley General de Educación o de la misma Constitución Nacional, que garantizan la distribución de lápices y cuadernos para los chicos?

Averigüen también cómo ven el vaso los niños y jóvenes de este país que dan clases bajo árboles, en carpas o iglesias debido al peligro de derrumbe de sus aulas.

Cuando la escuela debería ser uno de los lugares más seguros para nuestros chicos, esto no ocurre en 3.900 centros educativos paraguayos. Datos oficiales hablan de 500 colegios que implican un riesgo para la integridad física de niños y sus docentes.

"En Paraguay, los porcentajes de estudiantes que asisten a escuelas con muy pocas categorías de infraestructura con nivel suficiente son inaceptablemente altos", dice el estudio Suficiencia, equidad y efectividad de la infraestructura escolar en América Latina, de la Unesco y el BID. El país ocupa el último lugar en infraestructura escolar en Sudamérica. El vaso que nos tocó en materia educativa está medio vacío, lo vea así o no el ministro. Así lo evidencian las escuelas destruidas y los kits que no llegan.