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Mundo
martes 28 de junio de 2016, 13:43

Candidatos a gobernar Puerto Rico, dispuestos a colaborar con la junta federal

San Juan, 28 jun (EFE).- Pese a que lo ven como una injerencia antidemocrática y colonialista, casi todos los candidatos a gobernar Puerto Rico a partir de 2017 aseguran estar dispuestos a colaborar con la junta de control fiscal que Washington pretende imponer sobre el Gobierno de la isla.

"Son las circunstancias que nos han tocado y el país debe tener un gobernador que sepa establecer prioridades mientras colabora", dijo a Efe David Bernier, candidato por el gobernante Partido Popular Democrático (PPD) a relevar en la Fortaleza a Alejandro García Padilla, que no buscará la reelección en los comicios de noviembre.

En su opinión, el temor a que el próximo gobernador de Puerto Rico sea un "títere" en manos de los siete miembros de la junta que Washington tiene previsto implantar en la isla en los próximos meses para ayudar a sanear las cuentas públicas "dependerá del carácter" de quien ocupe la Fortaleza.

"Se necesita un gobernador que pueda persuadir a la junta sobre las prioridades. De eso se tratan las próximas elecciones: de elegir a alguien que pueda defender los intereses de este país ante unas circunstancias tan difíciles", argumentó.

De hecho, frente a quienes opinan que con la imposición de la junta -que está pendiente de la aprobación por el Senado federal a través del proyecto conocido como "Promesa"- no tiene sentido elegir un nuevo gobierno, Bernier considera que "las elecciones son más importantes que nunca, porque el país tiene que decidir quién lo va a gobernar en el peor momento de su historia".

Para Bernier, la prioridad es "manejar la deuda de una forma adecuada para poder volver a los mercados de deuda cuanto antes y disponer de recursos para impulsar el desarrollo económico".

Una actitud muy parecida muestra el candidato del opositor Partido Nuevo Progresista (PNP), Ricardo Rosselló, quien apuntó en entrevista con Efe que "la realidad es que somos una colonia y, por lo tanto, estamos supeditados a la voluntad de Washington".

"El proyecto lacera la gobernanza democrática y atenta contra ciertos grupos, pero voy a colaborar totalmente con esa junta y voy a aportar un plan fiscal para reducir el gasto", dijo.

En su opinión, "eso es bien importante, porque si viene la junta y se encuentra con un gobernador que no sabe cómo recortar, serán ellos quienes intervengan en la política pública".

Por contra el candidato del minoritario Partido del Pueblo Trabajador (PPT), Rafael Bernabe, explicó a Efe que el objetivo debe ser "salvar las pensiones y los servicios públicos, y habilitar el desarrollo económico".

"Si no se cumple eso, el gobernador de Puerto Rico debe optar por la desobediencia ante la junta", que, a su juicio, "es colonial, antidemodrática y busca lograr que se pague la mayor cantidad de deuda posible al mayor sacrificio posible de la población".

Desde el también minoritario Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), María de Lourdes Santiago, advierte que la junta es una "una bofetada colonial" que "no viene a poner la casa en orden, adjudicar responsabilidades por el desastre económico o promover desarrollo".

Por contra, dijo, viene "a imponer medidas de austeridad que provocarán gran sufrimiento y necesidad, y garantizar que aparezcan al precio que sea los fondos necesarios para pagar a los acreedores de Wall Street".

El candidato independiente Manuel Cidre dijo a Efe que él no le teme a trabajar con una junta que "dará estructura a un país que no la tiene" y "abrirá la posibilidad de renegociar el 100 % de la deuda, algo que no se permite en ningún otro proceso de quiebra, y encima con la bendición el Congreso de EE.UU.".

"Mientras hagamos las cosas bien, la junta es un 'oversight' (supervisión); si las hacemos mal, puede intervenir", dijo el empresario, que asegura estar dispuesto a trabajar "con quien venga".

La también candidata independiente Alexandra Lúgaro, otra de las políticas se opone a la imposición de la junta, considera sin embargo que es "inevitable" y que hay que colaborar con ella "para que se vaya lo antes posible".

"La junta viene a cobrar la deuda, no a desarrollar la economía ni fortalecer la educación. Eso le seguirá tocando al Gobierno, mientras presenta presupuestos equilibrados que satisfagan a la junta", apuntó en una entrevista con Efe en la que dijo que no es realista pensar en un cambio de estatus político en estos momentos.

Mar Gonzalo