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Mundo
domingo 16 de octubre de 2016, 01:00

Campaña electoral llevó a la política norteamericana a las cloacas, señalan

Los escándalos siempre estuvieron presentes, pero nunca llegaron a los niveles a los que la llevaron los candidatos Donald Trump e Hillary Clinton, los aspirantes más impopulares, cuestionan.

La política estadounidense siempre tuvo un pie en la alcantarilla. Esclavas concubinas, modelos acompañantes en yates, Monica Lewinsky... Pero nunca, según los expertos, una carrera presidencial moderna había sido tan degradante como la que disputan Hillary Clinton y Donald Trump.

Thomas Jefferson fijó un temprano estándar de indecencia, al colarse en la elección de 1804 la disputa sobre si tuvo hijos con una de sus esclavas.

Hubo lascivos escándalos que involucraron a los presidentes Grover Cleveland, Warren Harding y John F. Kennedy, entre otros.

Pero esta campaña no se parece a ninguna otra de la que se tenga memoria. Los insultos y la retórica han alcanzado nuevos descensos, con recurrentes apariciones de racismo, misoginia, xenofobia, violencia, teorías conspirativas y autoritarismo.

El tamaño de los genitales fue tema de discusión en los debates de la primaria republicana. El candidato designado por el partido incluso sugirió que podría disparar contra alguien en la calle sin perder votos. La indecencia se ha convertido en un sello distintivo de la campaña.

El alardeo captado por un micrófono en 2005, en el que un Trump, sin filtro, dice con vulgaridad haber agarrado a mujeres por sus genitales y haberlas besado a la fuerza, se suma a una lista que revuelve el estómago.

No está solo en el triste espectáculo. Clinton es la candidata que los estadounidenses aman u odian, una experimentada aunque manchada política cuyos propios escándalos –los emails, Bengasi, acusaciones de "posibilitar" las infidelidades de su marido– han sido pasto para las fieras durante años.

Ambos rivales, que juntos son los candidatos más impopulares de la historia moderna estadounidense, han dejado a la política por los suelos. "Nunca hemos visto algo como esto", dijo Allan Lichtman, profesor e historiador de la American University, a la AFP.

En las dos últimas elecciones, un afroestadounidense se lanzó a la carrera presidencial, dando pie a una desagradable tensión en un país ya dividido por el racismo, pero "no se descendió a las cloacas".

En 2016, dicen los expertos, impera la venganza y la lascivia superaumentada.