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lunes 18 de julio de 2016, 01:00

Campaña contra campesinos inocentes

Citábamos ayer estas palabras del presidente de la Unión Industrial Paraguaya (UIP), Eduardo Felippo: “En Paraguay hay una manga de infelices que nos quieren sacar (el progreso)”. Por otra parte, el presidente de la Asociación Rural del Paraguay (ARP), Luis Villasanti, añadía: “Es grave cuando se crea un protocolo y no en defensa de la propiedad, sino del que delinque, del que viola la propiedad privada, de aquellos que cierran rutas, calles”.

En escalas sometidas a este poder económico, el político, el mediático, etc., siguen sus directrices. Hay un diario que con titulares principales en varios días ha atacado a los campesinos de Curuguaty; algunos canales de TV se han abierto a la ofensiva de los tres fiscales que nada probaron en el juicio. La ANR imposibilita que se forme una comisión de estudio del juicio de Curuguaty en el Senado, etc.

¿Por qué todo esto?

Porque la masacre de Curuguaty en Marina Cué se ha probado que fue una acción de terrorismo de Estado. Se ha probado que los campesinos son inocentes porque no invadieron propiedad privada, sino entraron en tierras del Estado, no mataron a nadie porque sus escopetas de matar conejo no disparaban balas de potente calibre, porque no formaron una asociación para delinquir, sino una comisión vecinal con el Indert.

Han fracasado los que pidieron esta intervención para desalojar a estos campesinos (Tuma, Alegre). Han fracasado los que llevaron a cabo la matanza (FOPE y GEO). Han fracasado los que no quisieron investigar la verdad y nos engañaron, como los fiscales (Jalil, Liliana, etc.).

Para disimular todo esto el Tribunal de Sentencia ha aumentado las penas pedidas “por órdenes superiores” políticas y jurídicas. En su apoyo los fiscales están en una mentirosa campaña mediática.

Pero el pueblo ya ha abierto los ojos y exige y seguirá exigiendo la liberad de estos campesinos inocentes, verdaderos presos políticos.