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Interior
viernes 19 de agosto de 2016, 01:00

Caminos y puentes en mal estado apeligran a transeúntes en el Chaco

Por Alcides Manena

ALTO PARAGUAY

Desde hace varios días se viene observando un pozo en medio de la ruta que une Toro Pampa con Fuerte Olimpo. Prácticamente es a la entrada de la capital del Departamento de Alto Paraguay.

Los transeúntes tuvieron que poner una improvisada señalización, que resultó ser la rama de un árbol, para que los transportistas y usuarios del camino puedan visualizar el peligroso cráter que se generó por falta de mantenimiento.

Los vecinos informaron que aún permanece el pozo que se originó a consecuencia del desmoronamiento de suelo y hasta ahora nadie es capaz de arreglar. Inclusive, las propias autoridades de la zona hacen caso omiso.

Lamentan el estado de abandono en que se encuentran. Reclaman que no aparecen las instituciones encargadas de su reparación. Sostienen que cada vez es peor la crisis vial en que está sumergido el departamento, donde los puentes también se hallan en condición de calamidad y representan un riesgo para los transeúntes.

Sobre la ruta bioceánica, a unos quince kilómetros de Puerto Casado, también se divisa un pozo en plena vía pública. De esta manera se evidencia la precariedad con que fueron construidos los caminos, cuya compactación se va deteriorando a consecuencia del constante movimiento de suelo y la falta de mantenimiento.

ESTAFA. Muchos pobladores no olvidan la millonaria contratación hecha por el Estado a través del MOPC, que adjudicó a los consorcios Obras Viales (empresas Proel y Coldetec) y Occidental (Jonica y Edivisa), que tenían a cargo la reparación, alteo, cuneteada, entubado y alcantarillado por valor de 30.000 millones de guaraníes.

Esta inversión representa unos G. 48.000.000 por kilómetro, en lo que la ciudadanía considera una estafa, ya que los trabajos no se realizaron en forma y los tramos se encuentran cada vez más en pésimas condiciones.

Los más perjudicados por la desidia de las autoridades son los habitantes que utilizan el camino para obtener el sustento diario de sus familias, y lo peor de todo es que en esta época de ausencia de lluvias ninguna institución estatal es capaz de aprovechar para realizar la tarea de reparación y mantenimiento de rutas y caminos.