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Editorial
jueves 20 de octubre de 2016, 01:00

Búsqueda de reelección instala un peligroso escenario político

Lo que ya se manejaba como una campaña preelectoral no asumida en favor de la reelección del presidente de la República, Horacio Cartes, se confirmó plenamente el martes, durante una visita oficial del mandatario a Ciudad del Este, cuando en un discurso admitió por primera vez su deseo de ser reelecto en el cargo, enfatizando que ello depende de los convencionales que participarán de la convención del Partido Colorado, el próximo 29 de octubre, y del voto de 23 senadores.

La afirmación del primer mandatario contradice sus propias declaraciones anteriores. En enero de este año había dicho: "Por qué hablar de reelección si la Constitución no nos permite". En febrero había asegurado: "Les juro por Dios que no tengo doble discurso y no quiero la reelección; yo estoy en otra". En abril había reafirmado: "No estamos habilitados, hoy no podemos". Sin embargo, sin que haya cambiado la misma situación jurídica constitucional, este martes dijo en Ciudad del Este que la reelección "depende de los convencionales y de 23 senadores", agregando posteriormente: "Les puedo asegurar que sea cual fuere el resultado, ahí estaré donde mande Dios y mi partido político".

El jefe de Estado blanquea de este modo una situación que ya era un hecho político inocultable: la abierta campaña política a favor de la reelección que se estaba llevando a cabo en las bases del oficialismo colorado, con remeras y materiales de propaganda que llevan la inscripción "HC 2018", y que eran deliberadamente apoyadas desde el Poder Ejecutivo, aunque se seguía negando en los discursos. Incluso las últimas medidas adoptadas por el propio presidente Cartes, como la decisión de bajar el precio de los combustibles y el pasaje del transporte público urbano en 100 guaraníes, fue interpretada como una medida populista en busca de apoyo de la población a favor de la reelección.

La decisión presidencial de asumir públicamente una campaña que hasta entonces se negaba, pero igual se hacía, instala un peligroso escenario, en el que una vez más se plantea forzar los impedimentos constitucionales, buscando imponer los hechos políticos por encima de los principios jurídicos. Los expertos discrepan acerca de si la reelección será posible solamente con una reforma de la Constitución o con una simple enmienda, pero hay un consenso en que los tiempos políticos ya se han agotado, y que además el tema ya no puede ser tratado en el Senado durante un año, luego de haberse rechazado un proyecto de ley que planteaba la enmienda.

Sin embargo, el propio presidente afirma ahora que el voto de 23 senadores definirá la cuestión, y al parecer ya se ha instalado una temporada de cotizaciones para asegurar dichos votos. Es decir, las ambiciones de poder nuevamente empujan al país a una carrera electoral que puede causar mayores daños al proceso democrático.