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Mundo
viernes 31 de marzo de 2017, 19:41

Bogotá rescata su sentido de comunidad con una gran obra de arte efímero

Bogotá, 31 mar (EFE).- El humilde barrio de Los Mártires, situado en el centro de Bogotá, vivió hoy una reconfortante experiencia artística que permitió a sus vecinos codearse con un artista de talla internacional como el francés Olivier Grossetête, quien recreó en cartón dos monumentos de la zona en un ejercicio de arte efímero.

"El acto de crear algo efímero es mostrar que lo importante no es el resultado, sino el camino y el proceso para ensamblar algo en conjunto", explicó a Efe el escultor, que tiene en el cartón marrón y la cinta adhesiva sus grandes aliados para con la ayuda de vecinos y transeúntes de todo color y pelaje, erigir sus volátiles obras.

Entre hoy y mañana el marsellés diseñará, construirá y derribará sin contemplaciones ni miramientos la réplica del Obelisco y la Cúpula de la Iglesia del Voto Nacional, dos monumentos emblemáticos de la Plaza de los Mártires de la capital colombiana.

A media tarde, la obra ya había tomado forma ante la expectación de los habitantes de la zona, en la que abundan pequeños comercios y vendedores callejeros, y las 1.500 cajas de cartón vacías ya formaban una torre de unos diez metros de altura.

"Es una experiencia colectiva en la que levantamos algo entre todos con los problemas que esto puede tener, la idea es reunirse alrededor de una obra de arte efímero que no está hecha para durar mucho, pero sobretodo encontrarnos, reunirnos y trabajar unidos", subrayó el artista, del que llama la atención su entusiasmo que recuerda más al de un carpintero que al de un creador de galería.

Sin despegarse de su equipo, el francés coordina el variopinto grupo de artistas voluntarios, que sin saberlo, representan una escena de cooperación entre personas de distintos orígenes, intereses y clases sociales, algo cada vez menos habitual en una metrópolis con más de ocho millones de habitantes como Bogotá.

El creativo, que ha realizado experiencias similares en varias capitales europeas, sostiene, con su tez enrojecida por la inmisericorde radicación solar de Bogotá, que sus obras no tienen nada de conceptual, sino que son totalmente tangibles.

"Nosotros actuamos sobre la materia, evocamos ideas pero trabajamos sobre el hacer y la experiencia, mucho mas que sobre un concepto. El arte conceptual es más sencillo porque no te ensucias las manos y la obra no se te cae encima", ironiza el artista.

Entre los participantes del proyecto, enmarcado en el evento artístico EXPERIMENTA/Sur, está Eduardo Caicedo, quien sufrió el drama de la drogadicción y la vida en la calle durante cinco lustros y que hoy está inmerso en un proyecto de rehabilitación.

"Estos artistas extranjeros nos dan la oportunidad de demostrar el talento que tenemos y decirle a la sociedad que estamos desperdiciados en las calles", explicó Caicedo a Efe.

Agregó que entró en un espiral de drogas y alcohol cuando tenía ocho años y asegura que iniciativas culturales como esta le permiten tener la mente ocupada y el corazón alegre y alejado de las adiciones.

Miquel Vera