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Opinión
martes 14 de febrero de 2017, 02:00

Barrabravas de la política

Brigitte Colmán – @lakolman
Por Brigitte Colmán

A las barras de los clubes que se pelean después de los partidos, que destrozan lo que encuentran a su paso, se les detiene, se les procesa y se les prohíbe volver a las canchas; ¿no podríamos hacer lo mismo con nuestros políticos patoteros?

Ya sé, me van a decir que no se puede. Pero igual tenía que preguntar.

Los insultos de los políticos paraguayos descendieron a niveles tan primarios, que los debates Cerro-Olimpia en el Twitter tienen mayor profundidad intelectual.

Un ejemplo. Un tuitero se queja de un penal no cobrado, enseguida otro se acuerda de la mamá del que tuiteó lo del penal, entonces alguien alza una foto de la nueva Olla que va a ser el estadio más grande y más hermoso del país y ahí nomás alguien se burla del cerrista y su nueva Olla y de paso le recuerdan que no tienen ni una Copa Libertadores.

El moquete tuiteril puede durar horas, días, semanas, pero al final lo que sucede en el Twitter se queda en el Twitter.

A diferencia del despelote que arman los políticos, eso no queda ahí simplemente. Más de siete millones de paraguayos sufrimos o sufriremos las consecuencias de sus desmanes. Cada error que ellos cometen afecta directamente a nuestro bienestar, o en este caso, el malestar colectivo.

La reelección se convirtió en una obsesión para Horacio Cartes, y por eso quieren hacernos creer en un complot para atentar contra él, un complot fraguado en el chat de un grupo de WhatsApp de un grupo de senadores. La tilinguería está a la orden del día.

Los primeros meses de este 2017 vienen cargados: la enmienda, la falta de votos en el Senado, las planillas, el firmatón, el falsificatón, el referéndum, que la gente decida, los apagones de la ANDE, el alquiler de sicarios medio pelo, la voz del coloradismo, y mucho más. ¡¡Haaaaaaartos estamos...!!

Mientras nuestros barrabravas dirimen sus diferencias con demandas, y amenazan con violar la Constitución Nacional, cuatro personas siguen secuestradas por el EPP y nadie ofrece respuestas por la ausencia de Edelio Morínigo, Abrahán Fehr, Franz Wiebe y Félix Urbieta.

Mientras planean la mejor manera de quebrar la institucionalidad de la República, para lograr la reelección, los niños y jóvenes paraguayos volverán a dar clases en instituciones del Estado que son un peligro inminente.

Porque al MEC no le importa si los techos caen sobre los escolares, como tampoco le preocupa que este año no reciban la merienda escolar.

Y mientras los paraguayos miramos el partido por la tele, los barrabravas de la política se aseguran de que nuestro futuro sea realmente tenebroso.

A los fanáticos de su club que patotean tras un partido, y si sus actos no son tan irreversibles, a veces se les permite ver el partido en la comisaría, tomando cocido con galleta.

Eso sin embargo es mucho más de lo que se merecen esos idiotas que están poniendo en peligro la institucionalidad de la República.