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Economía
domingo 2 de abril de 2017, 01:00

Banco Mundial vs. ALC y el mundo

En una de sus últimas publicaciones el organismo multilateral estima que en 2016 América Latina y el Caribe se habrían contraído en -1,4%, el segundo año consecutivo de recesión. Esta caída en el producto tiene que ver con los efectos combinados de los precios bajos en commodities vs. los desafíos de las economías domésticas en los países más grandes. En Sudamérica, en la que la proporción de los países exportadores de commodities es considerable, el producto interno bruto se ha contraído en 2,8%. El PIB en México y América Central descendió hasta 2,8%, mientras que el de los países del Caribe se desaceleró hasta 3,2%. El desafío en cierne para las políticas públicas en ALC es nutrir la ascendente y frágil recuperación, especialmente en Sudamérica.

EL MUNDO: DIFICULTADES EN ARRANQUE Y CONSOLIDACIÓN. El estancamiento en comercio exterior, las inversiones por debajo de las expectativas y la incertidumbre de los mercados han conducido a que la economía global creciese sólo a razón de 2,3% anual en 2016, estimando el Banco Mundial una recuperación leve hasta 2,7% para 2017. Siempre a escala planetaria, las economías emergentes, referidas a las más grandes, y los países en desarrollo, incluyendo a todos ellos, reflejan también esas inversiones débiles y además problemas con el crecimiento de la productividad. Ambas cosas tienen lugar trasversalmente en dichos segmentos de países (emergentes y en desarrollo), sobre todo en el mediano plazo. A esto hay que agregar, junto a lo señalado arriba, algunas dificultades financieras, sobre todo las de mayor costo, y el correspondiente enlentecimiento del potencial de aumento en el producto.

POLÍTICAS PÚBLICAS. DÓNDE PONER ÉNFASIS. Como el espacio disponible para el crecimiento es reducido, por las mencionadas razones, la capacidad de reacción exitosa de dichos estratos de países (emergentes y en desarrollo) ante turbulencias en el mercado será menor que en años anteriores. De allí la importancia de que las políticas públicas en los mismos hallen la forma de superar las dificultades, soltando amarras hacia un mayor crecimiento del producto en el futuro cercano. Tendrán importancia dentro de este contexto la superación gradual de las vulnerabilidades, fomentando la integración internacional vía incremento en el comercio de servicios y la atracción de inversión extranjera directa. En estas coordenadas, deberá ser prioritaria la inversión acrecentada en capital humano y físico.

LEVE RECUPERACIÓN EN EL FUTURO CERCANO. No obstante, el Banco Mundial pronostica que para 2019 las economías latinoamericanas pueden recuperarse hasta 2,6% en la medida en que las dificultades domésticas pierdan vigor y se complete la consolidación fiscal. Los riesgos están relacionados con la incertidumbre en las economías avanzadas (sobre todo la de los EEUU), una renovada declinación suave (sic) en los precios de los commodities y un relacionamiento más débil que lo esperado entre las economías mayores de la región, completando gradualmente el ajuste fiscal versus ingresos inferiores provenientes de commodities. Aunque provengan de una fuente seria, se advierte aquí sobre las limitaciones de tales pronósticos: obviamente nunca son 100% seguras. http://www.worldbank.org/en/publication/global-economic-prospects.

CRECIMIENTO MODERADO EN GRANDES PAÍSES. Tal inseguridad en la exactitud de las estimaciones sobre el futuro cercano se vuelve más grande cuando se les pone porcentajes. Los pronósticos del Banco Mundial sobre el crecimiento del PIB para Brasil en los años 2017 al 2019 van de 0,5% pasando por 1,8% hasta el 2,2%. Para Argentina ellos suben del 2,7% (2017) al 3,2% para el bienio 2018-19. A México lo ve con aumentos de 1,8% 2,5% y 2,8% respectivamente.

VAIVENES EN PAÍSES MEDIANOS Y PEQUEÑOS. Aunque tendencialmente ascendentes, los pronósticos para las economías de menor porte difieren significativamente unos de otros. Los mejor posicionados son Bolivia, Paraguay y Perú, aquí en orden meramente alfabético. Para evitar repeticiones innecesarias, véase el análisis de las mismas en las columnas anteriores a esta.