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Opinión
miércoles 20 de julio de 2016, 01:00

Astrea poty kuemi

Por Guido Rodríguez Alcalá
Por Guido Rodríguez Alcalá

Concuerdo con lo afirmado en la primera página de Abc del 19 de julio: "Tribunal afirma que falló conforme a las evidencias". Quitando que se dice pruebas y no evidencias, es cierto: se falló porque se aceptaron las pruebas de la Fiscalía; no podía ser de otra manera. Algunas de las pruebas de la Fiscalía fueron insatisfactorias, y otras abiertamente falsas, como la de presentar, como arma homicida, una escopeta calibre 12 que no estuvo en el lugar del hecho de sangre ("Rachid usó como evidencia un arma robada 7 días después de la masacre", http://www.paraguay.com/nacionales/rachid-uso-como-evidencia-un-arma-robada-7-dias-despues-de-la-masacre-95933).

La falsedad fue denunciada por los diarios y se comprende que tanto los fiscales como los jueces del caso Curuguaty hubieran insistido en que ciertas cosas deben decidirse en tribunales, porque el vulgo no las comprende.

Yo, vulgo necio, no puedo concederle a una escopeta el don de la ubicuidad. La ubicuidad, la capacidad de estar al mismo tiempo en más de un lugar, es una facultad privativa de Dios. La dichosa escopeta no podía estar, al mismo tiempo, en la casa de su dueño (un militar retirado) y en el lugar de la matanza del 15 de junio; aceptándola como el arma homicida, el Tribunal de Sentencia se expuso a la incomprensión del vulgo, ajeno a los prodigios forenses.

De todos modos, no se probó que alguna de las armas presentadas por los campesinos fuera de ellos, ni que algún campesino haya disparado alguna de ellas, y tampoco que las armas hayan matado a alguien. Para condenar a una persona por homicidio, se debe decir con qué mató, y no se ha hecho.

En el proceso existen otras pruebas aún más siniestras. A María Fani Olmedo se la condenó porque (según la Fiscalía), al comenzar el tiroteo, ella salió corriendo con su hijo de tres meses en brazos, prueba de su culpabilidad.

El Código Penal no dice que debemos dejarnos acertar el tiro cuando comienza el tiroteo en una intervención fiscal. Por otra parte, la Fiscalía no es coherente con esta su novísima teoría: la imputó a Dolores López por haber recibido un balazo en la pierna; si la autoridad nos balea, es porque somos culpables. En los días siguientes, otros heridos fueron capturados en los hospitales e imputados por heridos. Culpables por jejapi o por jejavy.

Aplicando esta originalísima doctrina: ¿también son culpables los miembros de la familia Paredes Zanotti, baleados en su propiedad durante una intervención de la Fiscalía? No, porque sería grotesco atribuir a la niña de tres años asesinada alguna afinidad con el Che Guevara ni "el comunista Lenin" (libelo fiscal), como a los campesinos de Curuguaty.

Sin embargo, que se pueda tirotear a discreción y condenar sin pruebas es el precedente más grave del caso Curuguaty.