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viernes 17 de febrero de 2017, 02:00

Arzobispo califica como “pecado leve” el acoso sexual de sacerdote a joven

Monseñor Edmundo Valenzuela, arzobispo de Asunción, se ratificó en su criticada valoración: Mientras "el abuso de menores es un crimen de lesa humanidad", el acoso hacia una mujer es un "pecado leve".

Aumenta la polémica. El anuncio del nombre del flamante obispo de la diócesis de Misiones, convocada ayer por la Conferencia Episcopal Paraguaya (CEP), se convirtió en una especie de careo entre periodistas y el arzobispo sobre la posición de la jerarquía eclesial en torno al caso de acoso sexual que involucra al presbítero Silvestre Olmedo, ex cura párroco de Limpio.

Ocurre que monseñor Valenzuela se reafirmó en la figura que empleara de "no hacer de una piedrita una montaña", con el fin de disuadir a los jóvenes a la hora de hacer público denuncias de acoso o abuso que impliquen a pastores de la Iglesia.

De acuerdo al arzobispo, las autoridades religiosas –tal como los jueces en el fuero civil– hacen una "distinción" de los actos leves de los graves cuando se enfrentan a "gestos indecorosos", como calificó sobre la conducta del padre Silvestre.

"El abuso de menores es un crimen de lesa humanidad y, como dice el papa Francisco, tolerancia cero. Y nosotros también decimos tolerancia cero. Pero también hacemos una distinción cuando se trata de un adulto. Por supuesto que un acto indecoroso es malo y por eso recibe una sanción", dijo al señalar la medida que adoptó tras la investigación preliminar del citado caso: enviarlo al cura a un retiro espiritual y alejarlo del oficio público.

Consultado sobre si la figura de "pecado leve" existe en el Derecho Canónico, el especialista en la materia, padre Narciso Velázquez, aportó que en realidad en el Código Canónico no existe una gradación sobre los pecados. "Sí sobre los derechos y obligaciones sacerdotales y a partir de ahí determinar alguna actuación indecorosa".

Añadió que el obispo tiene la potestad de armar un equipo de investigación y enviar al arzobispo, quien determinará si es necesario o no relevar el caso a la Santa Sede

Archivado. Valenzuela confirmó, a su vez, que no enviarán al Vaticano la investigación del caso en cuestión.

"Si esto fuera una situación de delito de menores, evidentemente se lleva al Vaticano. Pero como no es una situación de delito de menores, se hace todo un proceso canónico", expuso sin poder atajar un vendaval de preguntas y cuestionamientos por parte de periodistas mujeres.

En su defensa ensayó que sería "hermoso" que los sacerdotes den siempre buen ejemplo. "Pero, lamentablemente, el pecado existe y las tentaciones existen y la fragilidad de determinadas circunstancias nos lleva también a hacer estos actos indecorosos que no son queridos por Dios", remarcó.

huida. No soportó más de diez minutos la inquisición periodística. Entre reclamos exaltados, casi subidos de tono, Valenzuela trató de explicar que la Iglesia hizo su parte para enmendar el desliz del cura.

"El vicario general Óscar González fue a hablar personalmente a pedirle disculpas y a sentirse en la cercanía de una iglesia que acompaña a los jóvenes", indicó antes de abandonar intempestivamente la sala junto al nuncio apostólico Eliseo Ariotti y Joaquín Robledo, obispo de San Lorenzo. Lo cierto es que el Vicario de la Arquidiócesis de Asunción, hasta ahora, no logró hablar con la joven denunciante, según reveló ella a ÚH. Solo leyó la polémica carta del arzobispo a los jóvenes de Limpio.