25 de junio
Domingo
Mayormente nublado
19°
28°
Lunes
Mayormente nublado
19°
27°
Martes
Parcialmente nublado
19°
28°
Miércoles
Mayormente nublado
17°
27°
Avatar
Avatar
Bienvenido,
Cerrar Cerrar
Cerrar
Login/Registración
Búsqueda
Cerrar
Edición Impresa
jueves 21 de julio de 2016, 01:00

Arreo militar, un innecesario retorno a épocas autoritarias

Una investigación periodística de ÚH y Latele descubrió que jefes militares utilizan irregularmente autos particulares, con cupos oficiales de combustible, para realizar trabajos de "inteligencia" con el objetivo de reclutar a jóvenes para el servicio militar obligatorio. La situación abre la sospecha sobre un presunto caso de despilfarro de recursos estatales y además plantea el retorno de los famosos arreos, perniciosa práctica heredada de épocas de la dictadura, que costó la vida de 147 conscriptos en circustancias no aclaradas, según el Servicio de Paz y Justicia. Urge una investigación a fondo de este caso y un mejor estudio sobre la vigencia del SMO.

En épocas de la dictadura stronista era frecuente ver a camiones militares ingresando a pueblos y compañías rurales realizando una especie de cacería de jóvenes campesinos para ser llevados a cumplir el servicio militar obligatorio (SMO). Era el tristemente célebre sistema del arreo, en que los vehículos retornaban a los cuarteles con sus carrocerías repletas de nuevos reclutas, en muchos casos siendo aún niños, sin haber alcanzado la edad reglamentaria.

Resultaba difícil evitar la imposición de "servir a la patria", especialmente para las familias más humildes, ya que en otros ámbitos se podía obtener la llamada Libreta de Baja a través de favoritismos políticos o directamente pagando coimas a los jefes militares.

Tras la caída del régimen, la figura del SMO se mantuvo en la nueva Constitución Nacional de 1992, aunque se introdujo el derecho a la objeción de conciencia, al que recurrieron miles de jóvenes para evitar acudir a los cuarteles.

Aun así, los arreos continuaron. Paralelamente se empezaron a conocer muchos casos de niños soldados que habían fallecido en los cuarteles, víctimas de maltratos o en circunstancias no aclaradas. El Servicio de Paz y Justicia (Serpaj), el Movimiento de Objeción de Conciencia (Moc) y la Asociación de Familiares de Víctimas del Servicio Militar (Afavisem) divulgaron una lista de 147 jóvenes que murieron durante el servicio militar. Por algunos de esos casos, el Estado paraguayo recibió sanciones internacionales de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Ante este panorama, el servicio militar cayó en un gran desprestigio y disminuyó en gran medida el número de jóvenes dispuestos a realizarlo. Aunque la objeción de conciencia se reglamentó por ley en el 2010, estableciendo la obligatoriedad de un servicio civil sustitutivo, que nunca se pudo llevar a la práctica.

Por ello sorprende que las Fuerzas Armadas recurran ahora a trabajos de "inteligencia" para detectar a jóvenes en edad para el SMO y proceder a reclutarlos, recurriendo de nuevo a los arreos. Sobre todo, cuando los datos sobre la edad de los jóvenes están en el registro civil y en el padrón electoral, y no requieren de ningún trabajo de inteligencia.

La irregular situación detectada por la investigación de ÚH y Latele debe ser investigada y esclarecida, pero paralelamente se debe realizar un mejor estudio sobre la vigencia del SMO. ¿Vale la pena mantener una figura legal que no se cumple en la práctica?

Sería mejor abolir la obligatoriedad y establecer un servicio voluntario, con una carrera militar profesional.