27 de marzo
Lunes
Mayormente nublado
22°
33°
Martes
Despejado
22°
32°
Miércoles
Mayormente despejado
21°
33°
Jueves
Parcialmente nublado
22°
33°
Avatar
Avatar
Bienvenido,
Cerrar Cerrar
Cerrar
Login/Registración
Búsqueda
Cerrar
Especiales
viernes 1 de enero de 2016, 08:30

Año de confrontación política, falta de diálogo e ingobernabilidad

Culminó un año clave en el que se agudizó la ingobernabilidad del presidente de la República, Horacio Cartes, se evidenció un escaso diálogo político para consensuar temas importantes y se priorizó la lucha entre la oposición y el oficialismo. Además, la reelección pone en jaque al Gobierno.

Acabó el 2016, y es importante hacer un análisis de lo sucedido en el ámbito político en el país y de cuáles serían los desafíos en el 2017. El escaso diálogo para generar políticas de Estado y la crispación en torno a la reelección son algunos de los temas principales.

Guzmán Ibarra, presidente de la Asociación de Ciencias Políticas del Paraguay, expone varios puntos relacionados con la situación actual del Gobierno, sus dificultades y desafíos. "Actualmente tenemos un aumento de la crispación, que provoca ingobernabilidad", señala.

Esta situación se genera en el tercer año de mandato, que siempre representó un desafío en los diferentes periodos presidenciales en la era democrática. Casi todos los gobernantes sufrieron un periodo de desequilibrio y de cambios de cara al futuro.

La explicación del politólogo hace referencia al tiempo en que se produce la conocida rotación de élite y el grupo que ostenta el poder está en la nebulosa de continuar o no al mando.

"Eso generó en todos los mandatos presidenciales una serie de preocupaciones, sobre todo en el bloque oficialista que, en todos los casos, trató de modificar la Constitución Nacional para lograr la continuidad como una primera decisión", expresa Ibarra.

La intención de generar una estrategia para lograr una reelección también tiene otro objetivo: mantener al grupo oficialista cohesionado la mayor parte del tiempo a fin de que el mandatario llegue al cuarto año en buena forma y sin perder fuerza.

Para lograr ese escenario, es de vital importancia la capacidad de negociación del jefe de Estado, principalmente con los representantes del Poder Legislativo.

Actualmente, uno de los primeros obstáculos que debe enfrentar el Gobierno para lograr un consenso es la conformación de grupos heterogéneos en el Congreso, tanto en el bloque oficialista como en la oposición.

"Todos estos elementos hacen que los problemas de ingobernabilidad aumenten y la negociación se dificulta, en gran parte, por responsabilidad del Poder Ejecutivo, al no priorizar los aspectos de orden más institucional. También la oposición que encuentra motivos para intentar llevar agua a su molino", menciona el titular del gremio de politólogos.

Embed

FALTA DE DIÁLOGO. A eso se suma una debilidad para generar acuerdos y consensos en temas de interés general. Para el analista, la búsqueda de consenso debe ser un atributo y últimamente no está fortalecida.

"En la política, los gestos son importantes y, en ese sentido, es el presidente de la República el que tiene que conducir los procesos de diálogo. Es ahí donde se le ve alejado a Horacio Cartes y delega a segundo o terceros actores perdiendo fuerza", refiere.

Si bien indica que hay que lograr acuerdos, con una oposición con muchas variantes es difícil; sostiene que el Poder Ejecutivo tiene la responsabilidad de tomar esos datos con una heterogeneidad de intereses en función de implementar una estrategia.

Es precisamente el punto en donde el jefe de Estado presenta su mayor debilidad "al no tener desarrollada la capacidad de negociar y discernir". Guzmán Ibarra recuerda que el mandatario llega al poder por su nivel económico y no por su carisma o liderazgo, fundamentales para administrar y gobernar un Estado.

MALA ESTRATEGIA PARA LA REELECCIÓN

Indudablemente, la intención de presentar un proyecto de enmienda constitucional para incluir la figura de la reelección presidencial en la Carta Magna generó fuerte crispación y una división política y social. "No fue una buena estrategia impulsar la reelección a último momento", afirma el especialista.

Es claro al indicar que se debe hacer una reforma constitucional al principio de un periodo presidencial y que también se le pueda incluir al gobernante de turno, para tener esa motivación inicial para generar los cambios.

Como ejemplo, apunta a los demás países de la región, en donde fueron sus presidentes los principales impulsores, pero teniendo un amplia mayoría o alta popularidad, este último el principal factor. "Horacio Cartes ahora no tiene (popularidad)", asevera.

Si bien está de acuerdo en que se debe pensar en incluir la reelección presidencial y otra serie de cambios a la Constitución Nacional por medio de la reforma, asegura que no es el momento adecuado, al tener grupos heterogéneos, una mayoría esporádica y bajo nivel de popularidad.

Embed

PARADOJA. El escenario político para Horacio Cartes es complicado debido a que, si no sale la reelección, deberá designar a su candidato y correr el peligro de sufrir una ruptura en su sector y propiciar una fuga masiva.

En síntesis, para el mandatario, mantener la cohesión interna para lograr la enmienda, y así también lograr un grado de gobernabilidad, es además la causa de otros problemas para sostener en pie su administración, como sucedió con el tratamiento del Presupuesto General de la Nación para el 2017.

"Es una situación paradójica porque mantener la idea de la enmienda para cohesionar a su grupo le genera problemas de gobernabilidad. Al grupo lo debe mantener o ya se sabe la historia de los presidentes sin fuerza parlamentaria", advierte.

Embed

DESIGUALDAD SOCIAL

La lucha política actual se desarrolla en un contexto social de una enorme desigualdad. Guzmán Ibarra menciona que para una mujer o campesino "es difícil competir en unas elecciones y ser elegidos por la gente".

Eso incluye que los partidos políticos se convirtieron en una maquinaria electoral y dejaron de lado su rol de generar ideas de reforma, de cambios sociales. Por esa razón, el financiamiento político se convirtió en algo fundamental a la hora de presentar candidaturas.

El politólogo lamenta que dentro de este Gobierno no se impulsaron cambios importantes respecto a esas condiciones estructurales como los impuestos directos. "Hubo cambios limitados y seguimos siendo unos de los países con la presión tributaria más baja de la región", agregó.

Así también, el titular del Ejecutivo fracasó en su plan de reforma liberal, la inclusión del sector privado y la falta de resultados de sus leyes económicas promulgada al principio de su gestión.

Embed

¿QUE NOS ESPERA EN EL 2017?

Uno de los desafíos será definir el tema de la reelección presidencial en forma consensuada, caso contrario, la división continuará. Lo segundo será que el jefe de Estado pueda mantener ciertos niveles de gobernabilidad.

De momento es una incógnita qué se definirá en el 2017, pero lo que sí se avizora es un ambiente tenso en un año inminentemente electoral, que condicionará también lo que sucederá en el 2018, el de las elecciones presidenciales.