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martes 12 de julio de 2016, 01:00

Analistas advierten que Poder Judicial institucionaliza la ley del más fuerte

Sociólogos señalaron que la sentencia dictada contra los campesinos por la matanza de Curuguaty deja un descrédito importante para el sistema judicial. Indicaron que fallo responde a poderes fácticos.

"El poder paraliza a la Justicia", aseveró el sociólogo José Carlos Rodríguez al opinar sobre la sentencia impartida ayer a los 11 campesinos procesados por la matanza de Curuguaty. El analista advirtió que en este y otros casos emblemáticos, el Poder Judicial no cumplió su trabajo de esclarecer hechos históricos. "En los momentos más importantes, la Justicia se va al barranco", sintetizó.

"Es una regla: la Justicia te resuelve problemas chicos, los grandes no. No puede con el poder. Lo que hace el Poder Judicial es substituir la ley de la selva, la ley del más fuerte. Simplemente no se opone, deja que golpee el más fuerte y gane. Esto deja un descrédito terrible para la administración de la Justicia", advirtió.

En ese sentido, criticó los procedimientos realizados por los investigadores del caso desde el principio, al no proteger y verificar a cabalidad la escena del crimen, y sostuvo que la condena a los campesinos responde a intereses de poderes fácticos.

"Cuando lo hacía Stroessner sabíamos que él era un sinvergüenza, un tipo que no tenía una pretensión de justicia, pero ahora supuestamente tenemos algo más, con tantos años de democracia formal", lamentó Rodríguez.

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FALLO POLÍTICO. Por su parte, Clyde Soto sostuvo que el fallo del tribunal fue una "sentencia política". "Es la ratificación de que tenemos un sistema de Justicia que usa al sistema penal como elemento no de castigo para un hecho punible comprobado, sino como una modalidad de castigo político y como disuasión para las luchas sociales", expresó.

"Es un proceso absolutamente parcial que se basó en la culpabilidad de los sobrevivientes de la masacre, sin haberse investigado siquiera quiénes fueron los responsables de la muerte de los campesinos, habiendo numerosos testimonios de ejecuciones. Es un proceso que realmente demuestra la fragilidad o casi la absoluta sumisión del Estado paraguayo a poderes que operan en las tinieblas", añadió.

Soto afirmó que ayer fue un día de luto para la democracia paraguaya y destacó que el caso Curuguaty se encamina claramente a ser debatido en el sistema internacional de los derechos humanos. Asimismo, señaló que la Corte Suprema de Justicia nunca dirimió el proceso por la titularidad de las tierras de Marina Cué.

"Sabemos que Paraguay ya tiene varias actuaciones condenadas por el sistema de derechos humanos. Numerosas veces organismos de derechos humanos se han manifestado para pedir a Paraguay que investigue, que haga un proceso imparcial (del caso Curuguaty), que haga justicia, que proteja la vida de los campesinos, que establezca procedimientos de investigación independientes. Paraguay opera como si eso no existiera", manifestó.

Señaló que la ley del más fuerte también se aplica cuando la ciudadanía se ve enfrentada a sectores de poder por casos como el de Curuguaty. "El más fuerte también es un sistema corrupto que ha tomado el Estado paraguayo y que nos deja a merced de una cantidad de personas que operan en un sentido contrario a las leyes. Nos deja en desprotección", aseguró Soto.

"Al empezar su sentencia, el presidente del Tribunal hasta se quejó de la presión ciudadana, de las organizaciones. Es nuestro deber controlar lo que hacen. ¿Quieren hacer las cosas en silencio y que nadie proteste? Hemos logrado instalar fuertemente que en Curuguaty no pasó la versión oficial, la versión a la que respondió la sentencia", añadió la socióloga.