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domingo 12 de febrero de 2017, 01:00

Amor y firmeza son claves para la readaptación en el inicio de clases

Carlos Elbo Morales

carlos-morales@uhora.com.py

El sueño se acabó y la realidad de campanillas, lecciones, deberes y la kilométrica lista de útiles están a menos de dos semanas de distancia en el sector público. Pero incluso antes de llegar a la instancia de lidiar con lo que se viene a diario, los padres deben hacer frente a lo que significa para sus hijos volver a la rutina de las aulas.

La readaptación muchas veces no va acompañada por la paz, por lo que a tempranas horas del día empiezan los apurones, los regaños, las caras largas y el hastío que se adelanta al año escolar. Otra situación, no ajena al estrés de los preparativos, se da con los que por primera vez asisten al aula. Por lo tanto, estar preparados es una tarea que no debe estar de más.

En el caso de los niños que se inician en el mundo de los lápices y los cuadernos, la sicopedagoga y docente licenciada Lourdes Centurión Antola menciona que lo ideal es que los padres vayan explicándole al pequeño en qué consistirá su nueva vida social fuera de la casa.

“Con los más chiquitos, de Nivel Inicial, deben comentarles que tendrán nuevos compañeritos, que estarán con otros niños, y deberán compartir sus juguetes. También deberán saber que la profesora será como una segunda mamá para ellos. Con los que ya tienen más edad, explicarles que al pasar al otro grado ya es otro desafío, que en los primeros días tendrán sus consignas dentro del aula y es lo que deben de tener en cuenta, tener pendiente”, señala la sicopedagoga que a su vez es directora del Centro de Apoyo a la Inclusión Educativa Nº 1 Máximo Arellano.

Acompañamiento. El temor y la ansiedad pueden estar presentes en el inicio del año escolar. Estas situaciones también son abordadas por la sicopedagoga.

“Todo niño tiene temor a profes nuevas. Más aún si es que va por primera vez a un lugar desconocido. Lo que deben hacer los padres desde un día antes, es explicarles que los docentes son quienes están involucrados en su educación, que serán como sus tutores. Deben saber también que cualquier dificultad que tengan con ellos o con otros niños, tengan la confianza de contárselo a sus padres”, explica.

Aunque algunas instituciones educativas implementan el aumento gradual de los horarios durante el año escolar, el acompañamiento de los padres resulta un buen apoyo.

“Es recomendable estar con los hijos. De repente quedarse un rato, ir a hablar con los profesores. Eso hace bien a los niños, la comunicación. Que vean cómo sus padres interactúan creando vínculos. Eso hace que se sientan seguros de su ambiente escolar”, afirma.

En cuanto a la presencia de los padres en los primeros días para acompañar a los niños, refiere que el tiempo ideal no debe ser mayor a una semana. “El niño va a llorar de por sí, pero luego se va a ambientar”, dice basándose en sus conocimientos.

La sicopedagoga señala que en la institución donde es directora, se encargan de hablar primero con los padres. En la conversación les preguntan cuáles son las afinidades del niño. Posteriormente, realizan un recorrido por toda la institución con el alumno y los mismos padres, para que este vaya familiarizándose a su nuevo lugar.

Responsabilidad. La profesional menciona que otro aspecto importante, desde el primer día, es que el niño asuma responsabilidades. “Un día antes del inicio de clases ellos deben ser responsables de la mochila, los útiles, el uniforme. Hay que preparar con ellos para que puedan asumir esa responsabilidad a fin de poder disciplinarlos desde el primer día, sobre todo”.

Sugiere también que en este periodo de adaptación a lo que se vendrá, los padres lleven al niño a realizar la compra de lo que utilizará en la escuela, contándole cuál será su finalidad.

Los preparativos del primer día también traen consigo el estrés y los apurones antes de partir para la escuela. Ante este panorama bélico, la profesional recomienda tranquilidad, principalmente, a los padres.

“Deben estar bien serenos porque lo que tenemos que tratar de transmitir es nuestra seguridad a nuestros hijos. Nosotros tenemos que estar convencidos de que estamos enviando a nuestros hijos a un lugar que reúne todas las condiciones y que tenemos la confianza de que son buenas”.

Revela también que entre los errores más comunes de los padres, resalta el que se rinden ante los llantos del niño que no quiere quedarse en la escuela. Esta situación a la larga termina perjudicándolo en su socialización y adaptación al ambiente. “Tiran la toalla, no son capaces de tolerar los llantos de sus hijos. Entonces el niño termina desertando y no continúa su escolarización. Por tal motivo hay que ser fuertes, y con firmeza y amor ayudarlo a adaptarse al nuevo ambiente”, afirma.