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Interior
domingo 16 de abril de 2017, 01:00

Albana, la niña víctima del tornado, jugaba al fútbol y gustaba de leer

La pequeña pobladora de la devastada compañía San Javier era única hija, mejor alumna en su escuela y multifacética. Sus padres aún no dimensionan la muerte de su hija a raíz de la tempestad.

Mariela Rivarola

SAN IGNACIO - MISIONES

A los 8 días del trágico tornado que segó la vida de la niña de 10 años en la pequeña compañía San Javier de San Ignacio, Misiones, ÚH llegó ayer al lugar donde vivía Ashley Albana Muñoz Ortiz, donde los padres aún no asimilan muy bien la tragedia por la cual atravesaron en su lugar de trabajo y que les costó la vida de su propia hija.

Entre sorbos de tereré en el pequeño corredor de la casa propia que tienen, que fue cubierto con una carpa negra, ya que la tormenta también llevó parte del techo, fuimos conociendo de cómo era Albana, en la medida que íbamos ganando la confianza de Catherin Ortiz y Arnaldo Muñoz, padres de la niña.

Con una sonrisa y entre suspiros, las primeras expresiones de Catherin recuerdan las palabras de su hija. "Ella me decía: 'Me siento muy orgullosa de vos, Mamá', porque estudiaba peluquería, cocina, cursos de mando medio; todo lo que podía estudiaba y eso le encantaba a mi hija de mí", relató la madre.

Única hija, mejor alumna en su escuela y una niña multifacética: A su corta edad ya jugaba fútbol, pero en el equipo de varones, estudiaba danza, era amazona y representaba a su escuela en concursos de lectura y redacción y otras actividades escolares a nivel departamental.

Una niña a quien le encantaba que le festejen sus cumpleaños para disfrutar de la torta y chocolatada. No quiso un hermanito porque quería ser la única, era muy mimada por su papá, por lo que sus padres se desvelaban por ella.

Arnaldo, el padre de Albana, de poco hablar, con los ojos llorosos y una mirada perdida, de vez en cuando apoyaba la conversación con su esposa sobre lo que pasaron en la tarde del sábado 8. Ese día Arnaldo fue hasta el almacén, que queda dentro de la compañía, a comprar la cena, por el camino le tomó el temporal y no pudo volver temprano hasta la vivienda, de la cual con su esposa eran los encargados.

"Nos preparamos con Albana para irnos a nuestra casa a pie para poder volver de tardecita, pero en eso cayó el viento. Le dije a mi hija que entrara. El viento cada vez era más fuerte y le dije que se metiera debajo de la cama, ni bien entró, la casa explotó y se vino todo abajo", recuerda Catherin.

La madre explica que quedó bajo los escombros, pero minutos después pudo salir, por lo que desesperada comenzó a cavar buscando a su hija, pero ante el peso de los restos de pared, salió a pedir auxilio.

La casa se encontraba a metros de la ruta 1.

"Corrí hasta la ruta, todos los cables estaban por el suelo, ningún camionero quiso ayudarme por temor a los cables sueltos; en eso desesperada corrí hasta la estación de servicios que está como a 500 metros a pedir ayuda", menciona Catherin.

Contratado el auxilio, Albana fue derivada hasta el hospital distrital de San Ignacio, y luego al Hospital de Trauma de Asunción, donde días después falleció.

Milagros Kishida, compañera de escuela de Albana, la recuerda emocionada: "Era muy inteligente y muy buena, era mi mejor amiga, siempre veníamos juntas de la escuela".