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Mundo
lunes 18 de julio de 2016, 00:47

Al menos 33 rebeldes muertos en enfrentamientos con el Ejército de Filipinas

Manila, 18 jul (EFE).- Al menos 33 rebeldes del grupo islamista Luchadores por la Liberación Islámica del Bangsamoro (BIFF) murieron en una ofensiva en la que las Fuerzas Armadas de Filipinas tomó el control de varias localidades del sur del país, informaron hoy los medios locales.

Según dijo ayer el comandante Lito Sobejana, los enfrentamientos entre el Ejército y los insurgentes de BIFF se alargaron durante 4 días, tras los que se consiguieron recuperar dos barrios de Datu Unsay y uno de Sharrif Aguak, ambas localidades en la provincia de Maguindanao, en el sur de Filipinas, apunta la emisora GMA.

Sobejana detalló que 5 soldados y 10 rebeldes resultaron heridos durante las operaciones, que desplazaron también a cerca de 700 familias que aun no han regresado a sus viviendas.

Tras finalizar los enfrentamientos, las Fuerzas Armadas y miembros del Frente Moro de Liberación Islámica (FMLI) -un grupo rebelde con el que el Gobierno filipino ha firmado un acuerdo de paz- registraron la zona para asegurarse de que el BIFF no había dejado artefactos explosivos.

Por su parte, el portavoz del BIFF, Abu Musry Mama, negó que el Ejército filipino haya matado a 33 de sus miembros en los combates y rebajó la cifra a 3 fallecidos, mientras que afirmó que su grupo aun sigue controlando varias zonas.

El BIFF surgió en 2008 de una escisión del FMLI cuando esta organización musulmana, la mayor de Filipinas, negociaba el tramo final de las conversaciones de paz con el Gobierno.

El Ejecutivo filipino y el FMLI firmaron en marzo de 2014 un histórico acuerdo de paz que establece una tregua y prevé la creación de una región autónoma musulmana en partes de Mindanao en el año 2016.

Pese a este pacto, grupos armados islámicos como Abu Sayyaf y el citado BIFF, entre otros, mantienen vivo en el sur de Filipinas un conflicto que se ha cobrado entre 100.000 y 150.000 muertes, al menos un 20 por ciento de ellas civiles, en cuatro décadas.

El conflicto separatista además paraliza el desarrollo de una región rica en recursos naturales y empobrece a la población.