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Mundo
jueves 1 de septiembre de 2016, 00:54

"Adán y Eva" y Paul Anka dieron vida a una gélida noche de agosto en Chile

Marcial Campos Maza

Santiago de Chile, 31 ago (EFE).- Más sabe el diablo por viejo que por diablo, un refrán que sin duda lo conoce muy bien el cantante, compositor y actor Paul Anka quien en Santiago de Chile arrancó su concierto con sus temas más antiguos pero también los más queridos y recordados por sus admiradoras chilenas.

"Adán y Eva", "You Are My Destiny", "Tonight My Love Tonight", o "Diana", fueron las canciones que nada más comenzar a interpretarlas el artista subyugó a un público mayor pero en el que también había cientos de jóvenes que lisa y llanamente se sabían todas las letras del crooner canadiense.

Acompañado de una orquesta de 14 músicos, en la que sobresalieron los bronces, los tambores y una espléndida violinista, el artista de 75 años se dio el gusto de pasearse con sus mejores canciones y hacer cantar y bailar al público chileno que le sigue desde 1960 cuando por primera vez estuvo en el país austral.

Paul Anka, quien ingresó cantando al recinto por una de las puertas laterales, como ya lo ha hecho en otras ocasiones, no tuvo problemas para sacarse fotos con todas sus fans 'sesenteras' que se lo pidieron.

"Puppy Love", fue el argumento perfecto para seguir disfrutando arriba del escenario donde aprovechó para mostrar algunos arreglos musicales con los que ha ido modernizando sus grandes éxitos.

Seguidamente interpretó "That Kiss" con un ritmo algo "endiablado", entre bossa nova y samba, que hizo bailar al público que colmaba los pasillos buscando el mejor paso.

"She's a Lady" que grabó Tom Jones, fue otro de los temas que la banda hizo sonar con mucho swing para mantener al público eufórico.

Sin embargo, el artista se calmó, las luces bajaron al máximo e interpretó "Let me try Again", canción que popularizó Frank Sinatra, pero a la que Paul Anka le hizo un arreglo especial y en la que supo jugar con los tonos y el sonido de la orquesta, aunque el canadiense sigue manteniendo una voz privilegiada.

De allí saltó a un pasaje sentimental, tras ubicarse frente al piano para recordar a su fallecido colega con su propia versión de Purple rain, y después gracias a la tecnología realizó un dúo virtual con el fallecido rey del pop, Michael Jackson.

Los efectos especiales permitieron al artista de origen libanés cantar "junto" a Jackson "This is it", tema que, aunque fue presentado como la primera obra póstuma del rey del pop, compusieron juntos.

Tras recibir una ovación de varios minutos, el artista interpretó "Cazy Love", otro gran tema que el teatro entero coreó.

Posteriormente llamó a tres de sus guitarristas, más la guitarra que tomó el, se sentaron muy cerca de la orilla del escenario y comenzaron a interpretar una batería de temas "country", en el que resaltó un trocito del famoso tema "Cuando los Santos Vienen Marchando" de Louis Armstrong.

Entusiasmado el artista, agarró una batuta y comenzó a dirigir su banda con el pretexto de hacer lucir a sus músicos: destacaron sin duda el baterista, también el percusionista a cargo de los bongos, las tumbadoras, las congas y los timbales y resaltaron los bronces.

El aplauso fue apoteósico.

El artista canadiense no se olvidó de "Put Your Head On My Shoulder", uno de sus más grandes éxitos, para después ordenar que bajaran las luces e interpretar "My Way", un tema que él mismo adaptó para Frank Sinatra y que resultó ser uno de los discos más vendidos en el mundo y traducido a varios idiomas.

El público de pie, sabiendo que el artista se despedía, le siguió aplaudiendo hasta que obligó su regreso al escenario donde interpretó un trocito del tema "Twist & Shout" de The Beatles y finalizó con "Diana", la misma canción con la que arrancó su espectáculo.

Un 'show' redondo, para un artista que posiblemente no vuelva a pisar más esas tierras australes, donde tuvo en 1960 un fugaz romance con una azafata chilena llamada Jenny. EFE

mc/nrp

(video)