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Economía
sábado 27 de agosto de 2016, 01:00

Acuerdo entre BNF y bancos no frena protesta campesina

Dirigentes campesinos confirmaron que la manifestación prevista para el 20 de setiembre en Asunción sigue en pie, pese al último intento del Gobierno de apaciguar la situación.

El jueves último, el Banco Nacional de Fomento (BNF) firmó un acuerdo de compraventa de deudas campesinas con los bancos y financieras privadas que concentran las deudas de los labriegos. El monto total de la cartera a adquirir asciende a G. 34.400 millones (USD 6,2 millones).

La voluntad de comprar las deudas, expresada en dicho acto, no es suficiente para los campesinos, quienes no dan marcha atrás a la protesta. Además del pedido de compra de deudas o condonación, suman otros sectores relacionados a la agricultura, con sus reclamos específicos.

En ese sentido, Luis Aguayo, de la Mesa Coordinadora de Organizaciones Campesinas (Mcnoc), recordó que la protesta no solamente tiene que ver con el reclamo de las compras de deudas de bancos privados, sino que es un llamado de atención a la crisis de la agricultura familiar campesina y del pequeño productor.

El martes de la próxima semana, las organizaciones agrupadas en la Coordinadora Nacional Intersectorial (CNI) se reunirán durante la mañana para organizar los detalles de la movilización, informó por su parte Jorge Galeano, del Movimiento Agrario Popular (MAP).

Galeano dijo que hasta el momento, no han recibido comunicación oficial acerca de los acuerdos firmados entre el BNF y los bancos privados, por lo que aún no pueden analizar el alcance de dichos documentos.

Crisis. Aguayo recordó que el 50% de la alimentación en Paraguay depende de la agricultura familiar campesina que está en peligro de desaparecer.

Detrás de este fenómeno, hay varias situaciones, explicó. Por ejemplo, ante la caída de los precios de sus productos y el avance de la producción a gran escala, contra la que no pueden competir, se ven imposibilitados de pagar sus deudas agrícolas.

En medio de esa desesperación, venden sus fincas a las mismas empresas para pagar sus deudas, y luego terminan migrando y abandonando la actividad rural, explicó.