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lunes 13 de febrero de 2017, 02:00

Acoso en la Iglesia: Arzobispo pide no hacer “de una piedrita una montaña”

Monseñor Edmundo Valenzuela apeló a esa metáfora para disuadir a jóvenes a evitar difundir denuncias de acoso o abuso en la Iglesia. Informó que mandó a un retiro a cura que admitió un "gesto indecoroso".

La decisión del arzobispo de Asunción de confinar por un tiempo a "ejercicios espirituales" al cura de la parroquia San José, de Limpio, que reconoció haber incurrido en un "gesto indecoroso" ante una joven que lo denunció por acoso sexual, encendió la polémica ayer en las redes sociales.

Luego de que cobrara estrado público una carta firmada por monseñor Edmundo Valenzuela, dirigida a los jóvenes de esa parroquia, se puso de manifiesto que la Iglesia Católica paraguaya pretende mantener en el silencio –o llevar con la mayor discreción– los casos denunciados de abuso o acoso dentro de la curia.

"Debemos cuidar de no hacer de una piedrita una montaña. Esto quiere decir que cuidemos la información de un hecho similar para evitar daños mayores, producidos por la difusión de los medios de comunicación", reza el punto cuatro de la misiva leída en la víspera por el vicario general de la Arquidiócesis de Asunción, Óscar González, tras concelebrar la misa de la mañana en dicha parroquia.

Esto despertó aún más la indignación ciudadana que se vio expresada tanto en Facebook y Twitter. Más aun, en razón a que en el punto uno de la carta Valenzuela admite que "el hecho en sí constituye un gesto de indecoro (sic)".

Tibia sanción. El presbítero Silvestre Olmedo reconoció ante sus superiores haber actuado de forma "inapropiada", luego de que –en noviembre último– Alexandra Torres, ex líder de la Pastoral Juvenil de Limpio, le denunciara por acoso sexual ante la Policía y la Fiscalía.

En la segunda quincena de diciembre pasado se conformó una comisión investigadora en el fuero canónico, presidida por el padre González, para verificar la denuncia. El sacerdote admitió que incurrió en "acto inadecuado", pero que no tenía intención de lo que "después fue acusado", refirió el vicario. Explicó que en la esfera religiosa se considera a estos gestos como "indecorosos" y cuyas consecuencias "deben sanar".

De ahí que la jerarquía eclesiástica entiende que, antes que expulsarlo definitivamente de la vida sacerdotal, el padre Silvestre debe realizar "ejercicios espirituales para reparar el daño moral".

"Mantenerlo en esta situación de retiro es una sanción", indicó González al añadir que Olmedo sigue oficiando la eucaristía, pero de forma privada y no ante la feligresía general.

Esta medida, criticada por la gente en las redes sociales, se mantendrá hasta que se tengan los resultados de la investigación en el fuero civil. "Se va a tener que acatar lo que la Justicia civil diga. Este es un contencioso entre dos personas y seguramente seguirá su curso hasta que la Fiscalía desestime o no la denuncia", remató.

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