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Mundo
miércoles 15 de marzo de 2017, 10:44

ACNUR, OIM y Cáritas piden que se deje de criminalizar a los niños inmigrantes

Ginebra, 15 mar (EFE).- La Alta Comisaría de la ONU para los Refugiados (ACNUR), la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y la ONG Cáritas Internacional hicieron hoy un llamamiento conjunto para que se deje de criminalizar a los niños inmigrantes no acompañados.

Los conflictos, las situaciones de persecución y los desastres han generado el desplazamiento forzado de 32 millones de niños en el mundo, según datos ofrecidos en un evento promovido por Caritas y la Santa Sede, al margen de la 34 sesión del Consejo de Derechos Humanos de ONU.

"Los niños no deberían ser detenidos porque la detención nunca beneficia al menor. Debemos acabar con esta práctica dañina y recordar que solicitar asilo no es un acto ilegal", dijo la directora de la sección de protección internacional del ACNUR, Carol Batchelor.

La ONU promueve un entendimiento común para la eliminación definitiva de la detención de los niños inmigrantes y refugiados, particularmente cuando estos carecen de la compañía de algún familiar o responsable.

A este respecto, el director general de la OIM, William Lacy, lamentó que, en lugar de entablar un debate positivo sobre esta problemática y que los países de origen, de tránsito y destino acepten compartir las responsabilidades, "se están construyendo muros y tomando medidas para impedir el flujo migratorio".

Los Estados deben ver a los niños desplazados no acompañados como un oportunidad y no como un problema, opinó Swing, que enfatizo la importancia de tratarlos como lo que son: personas inocentes y que merecen un trato especial.

Durante el debate se destacó la labor que en ese sentido cumple Caritas en Italia -país al que llegaron el año pasado más de 25.000 niños no acompañados (el doble que el año anterior)-, que cuenta con centros especializados y los menores reciben son atendidos por trabajadores sociales, psicólogos, mediadores y voluntarios.

La representante del Centro de Investigación de Caritas en Roma, Elisa Manna, señaló que el mayor desafío de las organizaciones humanitarias y de los servicios públicos que lidian con los menores no acompañados "es conseguir que salgan del rol de víctima y que se sienten parte activa de su propia vida".

La mayoría de menores llegan a Italia en relativo buen estado físico, que contrasta con las profundas secuelas psicológicas (depresión, estrés postraumático, transtornos del sueño, ansiedad) derivadas de las experiencias traumáticas vividas en entornos de violencia y de su travesía por el Mediterráneo para llegar hasta Europa.

La Santa Sede, representada por el padre Fabio Baggio, expresó la voluntad del papa Francisco de "caminar junto a estos niños", por lo el Vaticano está promoviendo una red de ayuda dentro de las diócesis de todo el mundo.

"Estamos trabajando para que las iglesias locales sean activas en la ayuda a los inmigrantes y refugiados, guiándolas con directivas sobre buenas prácticas para que sepan como pueden servir mejor", explicó el religioso.

Entre esas buenas prácticas figuran la acogida de refugiados y el trabajo en favor de su inclusión social, siguiendo ejemplos como los de monjas que han recibido a niños no acompañados o a congregaciones que han decidido acoger en sus seminarios u otros locales a familias y niños refugiados.