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jueves 23 de marzo de 2017, 02:00

Acceso Sur es una jungla con rodados que van a contramano o por veredas

Ir de Ñemby hasta Asunción todos los días es toda una travesía por el caos en el tránsito. Los colectivos van colmados, los semáforos no están sincronizados y las paradas obligatorias no están habilitadas.

Vivir en Ñemby y trabajar o estudiar en Asunción implica hacer una travesía de tan solo 20 km en aproximadamente 2 horas 15 minutos todas las mañanas, ya sea en bus o en un móvil particular, nadie se salva de la jungla en Acceso Sur, donde ninguna norma de tránsito rige más que la ley del más fuerte.

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Es muy habitual prepararse tres horas antes del horario de entrada. Por ejemplo, si la hora de ingreso es a las 8.00 de la mañana se sale a las 5.00 para poder llegar puntualmente. Luego de salir de la casa se pierden entre 15 y 30 minutos en subir a un colectivo; de lo contrario, la espera continúa.

"Chofer, ahecha peteî karumbe opukavy orerehe ohóvo", se puede escuchar de fondo, y es que usando la imaginación, literalmente una tortuga pudiera pasarnos en el embotellamiento de 3 Bocas, que es entrada y salida de tres ciudades: San Lorenzo, Ñemby y Villa Elisa. El tránsito se estanca hasta la otra punta de la famosa bajada de la Coca-Cola, el tiempo de espera es de no menos de 20 minutos

"Ko'ape ivale ha imbaretéva ohasa". Y es que no hay de otra, la desesperación por cumplir un horario y el hartazgo de esperar en la fila hace que muchos conductores arriesguen su vida cometiendo todo tipo de infracciones, como por ejemplo, usar el carril a contramano como una cuarta fila, subir sobre las veredas o hacer caso omiso a los agentes de tránsito, la ley del más fuerte es la que te permite llegar a tiempo a destino.

"Chofer, reipotápio roho nde rueda ári". Con todo el retraso de los buses en los semáforos, los pasajeros que esperan poder subir en alguna línea aumentan y es imposible evitar que los buses vayan sobrecargados de pasajeros que no reparan en ir colgados de la estribera del colectivo.

Otra posta. Una vez que se pasa 3 Bocas sigue el siguiente obstáculo: el semáforo en la intersección de Zavala Cué y Acceso Sur. A pesar de que el semáforo está en verde, la fila no se mueve, ya que a tan solo una cuadra y media hay otro semáforo que no permite que fluya el tránsito.

Lo malo es que ahí no termina todo; apenas superados estos tramos, a siete cuadras nuevamente es imposible no detenerse en el desvío sin semáforo en la calle Palma y Acceso Sur. Es una calle que sirve para retomar hacia Ñemby y también para entrar a Villa Elisa, también es salida para los que vienen de Villa Elisa y toman Acceso Sur para ir a Ñemby o Asunción; el tránsito se complica más porque está a cuadras del viaducto de 4 Mojones, donde decenas de pasajeros bajan para tomar otro bus en Calle Última. Aquí se malogran casi 20 minutos.

Ver cómo la hora pasa y la espera continúa es todo un castigo, los que sacan la lotería y van sentados optan por tomar descanso, mientras que otros se sumergen en las redes sociales, unos que otros memes ayudan a distenderse, leen un libro o hablan con un desconocido, todo es válido para hacer pasar el tiempo. Obviamente, la peor parte se la llevan los que van parados.

Los tramos caóticos se extienden desde la intersección de Cacique Lambaré, pasando por avenida De la Victoria hasta llegar a la Terminal de Ómnibus, donde luego de esta parada el colectivo va liberándose más, al igual que el tránsito en la ruta.

Hasta el Mercado 4, las calles en mal estado, el ascenso y descenso de pasajeros y de vendedores ambulantes, hace que los colectivos vayan pasando lentamente por la angosta calle que también sirve de estacionamiento y depósito de basuras, que empeoran el panorama del pasajero que solo quiere llegar a destino. El viaje hasta aquí ha tomado 1 hora 40 minutos más o menos, y todavía falta para ingresar al microcentro, lidiando con más semáforos e innumerables adversidades. Llegada: Han pasado más de dos horas...

UNA ODISEA COTIDIANA

Colmados. Así van los buses del transporte público que se dirigen todas las mañanas a la capital. El retorno a Ñemby no es distinto. El viaje se torna tortuoso para las personas que pierden largas horas en el trayecto.

Niños en riesgo. Los ciudadanos de a pie también se exponen al peligro durante la agitada mañana en este tramo. Los estudiantes son los más arriesgados al cruzar el acceso para llegar hasta al colegio y arrancar la jornada.

Complicado. Los motociclistas que comparten el transitado acceso con autos, camiones y colectivos son un problema cuando se adelantan o se meten abruptamente entre los demás vehículos, lo que ocasiona muchos accidentes.

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