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Opinión
martes 7 de marzo de 2017, 02:00

A la luz de los números

Samuel Acosta – Twitter @acostasamu
Por Samuel Acosta

Observando la evolución en el precio y el rendimiento de los bonos paraguayos en el mercado internacional se puede notar que –a pesar de todo el ruido político que se generó en los últimos meses– no se vio afectada la calidad de los papeles soberanos emitidos.

Esto es interesante, pues nos muestra que los inversores internacionales, cuando miran al Paraguay, lo hacen a través de un filtro mucho más fino que la mera histeria colectiva de nuestra clase política.

Los datos sobre la evolución indican que los precios de nuestros bonos entre los meses de diciembre y febrero han tenido una leve mejoría, ubicándose en un promedio de entre 102 y hasta 103.

Y como estos precios de bonos soberanos (a plazos del 2023- 2044 - 2026) tuvieron esta leve recuperación, también el nivel del rendimiento en las tasas mejoró; de hecho, pese a toda la crisis económica que se dio el año pasado a nivel regional, fueron los bonos paraguayos los menos afectados en su rendimiento.

Lo dije en la radio y lo repito en esta columna. Todo este ruido negativo que se está generando en torno a la calidad de los bonos a ser emitidos tendrá como responsables al oficialismo, a los disidentes y a la oposición.

Fue un error gravísimo que el Gobierno el año pasado haya metido la discusión de la enmienda pro reelección justo cuando entraba en plena etapa de definición la Ley de Presupuesto, pero más grave aún es la forma en que responde la oposición al recortar el plan de emisión previsto para este año. Esa situación forzó el veto al presupuesto, así que la culpa es totalmente compartida.

Pese a esto, confío en que los USD 558 millones a ser emitidos se harán a una tasa ventajosa para el Paraguay; la estabilidad macroeconómica es nuestro mayor respaldo.

Esta crisis generada al santo botón nos tiene que servir de lección a todos.

Nos debe hacer entender que aunque tengamos diferencias en nuestra manera de ver las cosas, los intereses político-partidarios jamás pueden estar por sobre cuestiones que afectan al futuro del país.

¿Cuál es la lógica del Senado al anunciar por un lado que se va a presentar un proyecto de ley para legalizar la próxima emisión de bonos, pero, al mismo tiempo, ir hasta las calificadoras de riesgo a alertar sobre su supuesta ilegalidad?

¿No sería más inteligente aprobar de inmediato esa ley especial evitando comprometer la imagen del Paraguay ante los inversores?

¿De qué patriotismo puede hablar una clase política que sabe perfectamente que una acusación a este nivel puede poner en duda nuestra calificación de riesgo?

Es evidente que cuando se actúa movido por las pasiones partidarias a unos cuantos las neuronas se les adormecen.

El Parlamento debe estar a la altura de la circunstancia y sancionar de inmediato la ley que respalde la legalidad con la que es necesario salir al mercado internacional, a fin de que Hacienda no se vea obligado –por el tiempo– a forzar una emisión amparado en un dudoso fallo judicial, sentando un mal precedente.