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Mundo
jueves 1 de septiembre de 2016, 11:24

A Kim Ki-Duk no le paran ni las prohibiciones

Venecia (Italia), 1 sep (EFE).- Kim Ki-Duk había previsto rodar su próxima película en China, pero las autoridades de ese país le han denegado el visado de trabajo, algo a lo que el realizador surcoreano ha reaccionado con mucha calma y buscando ya dónde reubicar la historia.

"Mi visado de trabajo no ha sido renovado y toda la actividad para el próximo filme se han suspendido (...) lo que no quiere decir que no continúe trabajando. Aún no sé dónde lo rodaré, pero seguiré trabajando", explicó hoy en una rueda de prensa en el Festival de venecia.

"Personalmente no puedo decir nada del visado porque la solución, si existe, pertenece a dos Estados, al de mi gobierno surcoreano y al chino. Tendrán que resolverlo entre ellos. Pero probablemente los problemas en China vienen porque el título que quería poner es una palabra china que significa 'sin Dios' o 'sin divinidad'", precisó Kim.

La película que tiene previsto rodar trata sobre las víctimas de la disputa geopolítica entre Corea del Sur y China sobre los misiles, según publica hoy la revista Variety.

Ese será su próximo proyecto, pero hoy presentó en Venecia "Geumul" ("The Net"), un largometraje que inauguró una nueva sección de la Mostra llamada Cinema nel Giardino.

Una historia centrada en un periodo complicado de relaciones entre el norte y el sur, con la que el realizador trata de "dar una idea, una posible solución, la de ver a las dos Coreas resolver solas el problema que les mantiene separadas desde hace décadas".

La película se centra en un pescador norcoreano al que se le rompe el motor de su barca y va a la deriva hacia Corea del Sur, donde es brutalmente interrogado, pero tiene tiempo de ver el lado oscuro de la sociedad capitalista, que contrastaba con su idea de desarrollo y felicidad.

Al igual que en "Pietá" (2012), el realizador analiza el sufrimiento causado por el dinero y el hecho de que el binomio dinero=felicidad no se cumple en la mayor parte de los casos.

"La gente está dispuesta a vender su cuerpo, se deja corromper y el pobre pescador norcoreano que llega al sur se siente catapultado a una sociedad rica y capitalista para progresar".

"Eso da externamente una imagen de felicidad y de bienestar pero interiormente hay elementos que demuestra cómo es de pobre una sociedad que basa su éxito en el dinero", explicó el director de películas como "Spring, Summer, Fall, Winter... And Spring" (2003) o "3-Iron" (2004).

Su objetivo ha sido "poner en contradicción los conceptos de país pobre y triste con el de rico y feliz, que no siempre es así. Incluso a menudo es lo contrario".

Una película que no pudo rodar en Corea del Norte y se tuvo que contentar con rodar algunas panorámicas desde lejos.