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Mundo
viernes 18 de noviembre de 2016, 03:41

48 muertos en combates entre el gobierno del Este e islamistas en Bengasi

Trípoli, 18 nov (EFE).- Al menos 39 soldados de la fuerza leal al Parlamento libio de Tobruk (este) y nueve milicianos afines al antiguo gobierno rebelde islamista en Trípoli murieron en los intensos combates librados en los últimos tres días en la ciudad de Bengasi.

Fuentes de la citadas milicias -"Majlis al Shura" y "Zaura Bengasi"- explicaron a Efe que los enfrentamientos se libraron en la zona de Al Qauarisha y Qar Yunes, cuya conquista reclamaron ayer las fuerzas que dirige el controvertido mariscal Jalifa Hafter, hombre fuerte del este de Libia.

"Las milicias no se han retirado, es un repliegue estratégico para proseguir con la lucha", subrayó el portavoz, que por razones de seguridad prefirió no ser identificado.

La fuente denunció que cazabombarderos de Emiratos Árabes Unidos apoyaron la ofensiva con cerca de 40 salidas y ataques sobre distintas posiciones de Bengasi y sus alrededores en las últimas 72 horas.

"En la batalla de hoy hemos perdido a nueva hombres y otros 14 han resultado heridos. Logramos destruir tres tanques", detalló el portavoz.

Responsable médicos indicaron, por su parte, que al menos 25 soldados de las fuerzas que dirige Hafter murieron y más de 40 resultaron heridos en los enfrentamientos armados del jueves, que se suman a las 14 bajas de los dos días previos.

Los combates en Bengasi, ciudad bajo asedio de las tropas afines a Tobruk desde mayo de 2014, se agudizaron el domingo después de que cazabombarderos de Hafter bombardearan un edificio civil en el barrio de Ganfuda y mataran a un hombre e hirieran a cinco miembros de su familia.

Fuentes de seguridad explicaron a Efe que el hombre era el cabeza de una conocida familia y que el tanto sus dos hijas como dos de sus hijos fueron rescatados de entre los escombros con quemaduras y heridas de gravedad

Según informes de organizaciones de Defensa de los derechos humanos, en Ganfuda -calificada como la Alepo de Libia- viven atrapadas desde hace varios meses cerca de un centenar de familias sin luz ni agua corriente, sin apenas víveres y bajo continuos bombardeos.

Hafter, un exmiembro de la cúpula militar que aupó al poder a Muamar al Gadafi y que años después, reclutado por la CIA, devino en su principal opositor en el exilio en Virginia, ha advertido que dejará salir de Ganfuda a los civiles, a excepción de los hombres mayores de 15 años y menores de 65.

Además, al menos 11 presuntos miembros de la rama libia del grupo yihadista Estado Islámico murieron en las últimas horas en combates con unidades de la Alianza de milicias del oeste de Libia en el corazón de la ciudad de Sirte, informaron a Efe fuentes de Seguridad.

Según su relato, los cuerpos fueron hallados en la última zona que quedaba en manos de los fanáticos en el barrio de Al Yazira, que la alianza dirigida por la ciudad de Misrata dicen ahora controlar en su totalidad.

"Hoy hemos tomado posesión de los últimos edificios que quedaban en poder de los terroristas. Al entrar hemos hallado once cadáveres, entre ellos el de un conductor suicida que se inmoló antes de que llegaran nuestras tropas", explicó a Efe uno de los portavoces de la alianza.

La fuente admitió que durante las operaciones de estabilización y limpieza de explosivos y trampas emprendidas ayer varios milicianos resultaron heridos y fueron llevados al hospital de campaña que se encuentra a la entrada de la ciudad.

El miércoles, durante estas operaciones, los milicianos libios encontraron, además, varias familias tunecinas, iraquíes y sirias que vivían junto a los fanáticos.

Las milicias del oeste de Libia, afines al llamado gobierno de unidad apoyado por la ONU en Trípoli, emprendieron el pasado junio una ofensiva militar para recuperar el control de Sirte, conquistada por los yihadistas en febrero de 2015.

Libia es un estado fallido, víctima del caos y la guerra civil, desde que hace cinco años la comunidad internacional apoyara el alzamiento rebelde en Bengasi y contribuyera militarmente a la caída de Al Gadafi.

Cinco años después, dos gobiernos, uno en Trípoli y otro en Tobruk luchan por hacerse con el poder y el control de los recursos petroleros con ayuda de decenas milicias que cambian a menudo de bando.