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Mundo
sábado 7 de enero de 2017, 03:13

2017, un año lleno de simbolismo para Israel y Palestina

Jerusalén, 7 ene (EFE).- 2017 es un año cargado de simbolismo en Israel y Palestina, con aniversarios redondos de hechos que han marcado la convulsa región: 100 años de la Declaración Balfour, 70 del plan de partición de la ONU, 50 de la ocupación, 30 de la Primera Intifada y 10 de la división palestina y el bloqueo a Gaza.

Cada parte tratará de reafirmar sus posturas y buscar apoyos para su causa con estas señaladas fechas, que podrían aumentar la tensión en el terreno.

Los palestinos han anunciado una campaña durante todo el año por el centenario de la Declaración Balfour, que consideran prueba de la responsabilidad de la comunidad internacional en el inicio del conflicto, el exilio y desposesión de su pueblo.

Se trata de la carta que el 2 de noviembre de 1917 el entonces ministro de Asuntos Exteriores británico, Arthur James Balfour, escribió a un líder del movimiento sionista, Lord Rothschild, apoyando la creación de un Estado judío en Oriente Medio.

Los palestinos ven en ese texto "la esencia de un proyecto colonial" que décadas más tarde se llevaría por delante buena parte de su tierra y forzaría el exilio de más de medio millón de refugiados que, junto sus descendientes, superan hoy los cinco millones.

"El Gobierno de Su Majestad contempla favorablemente el establecimiento en Palestina de un hogar nacional para el pueblo judío", rezaba la escueta misiva, que para el incipiente movimiento sionista representó el primer reconocimiento de una gran potencia a su aspiración de un Estado.

Balfour sentó las bases para otra de las fechas que se recordarán este año: la Resolución de Partición de la ONU, aprobada tres décadas después, el 29 de noviembre de 1947, y que dividía la Palestina bajo mandato británico en dos partes, una para Israel y otra para Palestina, con Jerusalén bajo control internacional.

Ese texto septuagenario fue el gran logro del sionismo y, en el otro lado, la gran catástrofe para la población palestina, especialmente la que vivía en las zonas que pasaban a formar parte del nuevo país.

La resolución 181 fue aprobada por 33 votos a favor, 13 en contra y diez abstenciones, y derivó en revueltas y violencia, y en la declaración de la independencia de Israel, el 14 de mayo de 1948.

Ésta fue seguida por la guerra árabe-israelí que dejó la zona partida en tres: Israel, Gaza controlada por Egipto y Cisjordania junto con Jerusalén Este bajo el mando de Jordania, que se la anexionó más tarde en una decisión no reconocida internacionalmente.

El control jordano y egipcio finalizó con otra de las fechas clave que celebra también este año una efemérides redonda: la Guerra de los Seis Días, del 5 al 11 de junio de 1967, que supuso el comienzo de la ocupación de los territorios palestinos, los Altos del Golán sirios, el Sinaí egipcio y Jerusalén Este.

Las autoridades israelíes celebran este año la fecha como la reunificación de Jerusalén, que consideran desde entonces su capital eterna e indivisible y cuya parte ocupada se anexionarían años después (1980) en otra decisión no reconocida por el mundo.

Las festividades oficiales del medio siglo de reunificación dieron comienzo hace unas semanas, con la inauguración de un túnel en la parte oriental de la ciudad en la que la ministra de Cultura israelí, Miri Regev, reafirmó la conexión judía con esta tierra.

Dos décadas después del inicio de la ocupación y cuatro tras el plan de partición, la explosiva situación en la zona derivó el 8 de diciembre de 1987 en la Primera Intifada, en la que las piedras fue la principal arma del levantamiento popular palestino que duró seis años y en la que murieron más de 2.000 palestinos y 160 israelíes.

Ese mismo año y días más tarde, el 14 de diciembre, nació el movimiento islamista Hamás, con influencia de los Hermanos Musulmanes egipcios y que se convirtió en uno de los principales motores de lo que unos llaman resistencia y otros terrorismo.

El movimiento, que cumple en 2007 treinta años, fue declarado grupo terrorista por la UE, EEUU y otros países.

El ascenso de Hamás y su triunfo electoral en 2006 llevó a otro evento fundamental que también tiene aniversario redondo: la división política palestina al año siguiente, una separación feroz del nacionalista Al Fatah y el islamista Hamás, que llegaron a enfrentarse con las armas y que ha supuesto una década de división territorial de facto entre Gaza y Cisjordania.

La toma de poder de Hamás en la franja llevó a otro hecho que también cumple diez años: la imposición por Israel de un férreo bloqueo por tierra, mar y aire que aisla el territorio y asfixia su economía.

Así, 2017 será un año de recordatorios que marcan la tragedia de una región que, un siglo después, tiene pocas esperanzas de alcanzar una paz duradera.

Ana Cárdenes