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Editorial
lunes 26 de diciembre de 2016, 02:00

2016: Crecimiento económico con poco impacto en la gente

Al adverso contexto internacional se agrega el rol de los factores climáticos que históricamente le han dado un alto grado de incertidumbre y volatilidad al desempeño de la producción, impidiendo una trayectoria de mayor estabilidad en los promedios de crecimiento. La suma de una alta dependencia externa y del clima le da al país poco margen de maniobra, teniendo en cuenta que estas dos variables no pueden ser modificadas por la política económica.

Esta estructura productiva, además de altamente volátil, genera pocos empleos de calidad. La última encuesta de hogares señala que, si bien la tasa de desempleo es baja, el subempleo afecta a casi el 20% de la población ocupada. Es decir, alrededor de 700.000 personas no tienen empleo, dedican al trabajo menos de 30 horas semanales, queriendo trabajar más, o bien trabajando 30 o más horas semanalmente perciben un ingreso inferior al mínimo legal vigente.

Si a esta situación le agregamos que menos de la mitad de los asalariados aportan a un sistema de jubilación y un tercio no cobran el salario mínimo vigente, el análisis sobre la calidad del empleo empeora.

Estas condiciones laborales, luego de una década de crecimiento económico, incluyendo el 2016, revela los obstáculos que enfrenta el modelo económico para distribuir los beneficios a la mayoría de la población. Con estos resultados no deberían sorprender las quejas de trabajadores y empresarios acerca de que el resultado positivo de este último año no se siente en el mercado ni en los hogares.

El balance empeora si consideramos que con un sector público en déficit, el Estado tiene menor margen de acción para impulsar políticas que permitan transitar hacia un crecimiento más inclusivo, ya que esto exige financiamiento de políticas públicas dirigidas a la agricultura familiar y las pequeñas y medianas empresas, ámbitos de fuerte absorción de mano de obra.

El 2016 se está yendo con el sabor amargo de un crecimiento económico que benefició a una minoría y que, a juzgar por los datos de la Secretaría de Tributación, contribuyó poco, en proporción a sus ganancias, al fisco. La sensación de la existencia de privilegiados se suma a la información estadística que ubica al Paraguay como uno de los países mas desiguales de la región.

En definitiva, el crecimiento económico pareciera que benefició a pocos, mientras que la mayoría se debate entre empleos de mala calidad y bajos niveles de ingresos. Ojalá las autoridades económicas tomen nota de la situación y propongan para el 2017 medidas que reviertan el mediocre desempeño económico en los hogares frente a un alto nivel de crecimiento a nivel macroeconómico.