19 de agosto
Sábado
Poco nublado con tormentas
13°
28°
Domingo
Parcialmente nublado
22°
Lunes
Despejado
11°
23°
Martes
Despejado
17°
27°
Avatar
Avatar
Bienvenido,
Cerrar Cerrar
Cerrar
Login/Registración
Búsqueda
Cerrar
Economía
domingo 25 de diciembre de 2016, 01:00

2016: Bien, regular, mal

Finaliza el año con calificativos como bien, regular y mal, dependiendo del “color del cristal con que se mira”. Eso tiene que ver obviamente con intereses creados, el enfoque del tema y del tiempo o espacio disponible para evaluar la coyuntura, entre otras limitaciones. Si uno fuera a pretender la máxima objetividad posible, desprovista de dichas distorsiones, probablemente el título de la misma debería ser el de esta columna.

ESTAMOS BIEN EN MACROECONOMÍA. Allí van incluidos el crecimiento económico (4%), la inflación (4,5%), la oferta monetaria bajo control, el tipo de cambio previsible y los créditos cada vez más asequibles así como los saldos rojos en Hacienda en torno a -1,7% sobre el producto interno. Viéndola con estos datos, la macro-economía paraguaya se encuentra entre las mejores de América Latina y el Caribe, por lo menos a grandes rasgos. Si se acerca un poco más la lupa, se verá que ese crecimiento es desigual y volátil; que la calidad del gasto público es mala, que la ejecución de obras públicas es baja; que la evasión tributaria sigue siendo alta y que la recaudación no es suficiente, entre otras cosas.

REGULAR EN MICROECONOMÍA. Definiéndola como personas físicas y jurídicas, individualmente consideradas, así como Don Juan Pueblo, ese enfoque –concentrado en microemprendimientos urbanos y rurales así como proyectos y empresas unipersonales– sigue dando resultados solamente regulares. El acceso de los pequeños a los créditos es insuficiente y la asistencia técnica, que se les brinda, deja mucho que desear. Viéndolo a ese nivel, el consumo interno y las ventas externas dan la sensación de que la situación no es buena. El primero se redujo notoriamente después de que el Congreso, en el último trimestre del 2015, impusiera límites máximos a las tasas de interés de las tarjetas de crédito de las entidades financieras. Y las ventas externas se redujeron notablemente con la recesión brasileña, que dura ya más de un año.

REGULAR EN CUESTIONES SOCIALES. La población total del país es estimada actualmente en torno a 7 millones de personas. La pobreza sigue afectando a un millón y medio, entre las cuales la mitad vive en miseria. En términos generales, esa población de escasos recursos se concentraba entre desempleados (8% a mediados de 2016, unos 280.000) y subempleados (19% a fines de 2015, unos 665.000) de la población económicamente activa (unos 3,5 millones), afectando en conjunto a unas 945.000 personas, juntando datos de la Comisión Económica para la América Latina y el Caribe (Cepal) para mediados de 2016 y de la Dirección General de Encuestas, Estadísticas y Censos (Dgeec) para fines de 2015, respectivamente. Estos “damnificados en el mercado del trabajo” son la expresión más sintomática de lo señalado arriba sobre la microeconomía y abajo sobre los graves problemas en el hábitat natural.

MAL EN CUESTIONES AMBIENTALES. Paraguay se ha vuelto uno de los peores países depredadores de bosques en el mundo. Diferenciado por regiones, el coeficiente de dilapidación de masa boscosa fue mayor en el pasado en la Región Oriental, especialmente en su zona centro y este. En la actualidad, la deforestación es mayor en el Chaco y específicamente en la zona del Alto Paraguay. Como la reforestación es pequeña, su consecuencia es el aumento en la frecuencia de las lluvias, provocando inundaciones que empeoran la situación social de las poblaciones ribereñas, aumentando la miseria en esos meses. Por otro lado, la polución de suelo y subsuelo, aguas y aire está cada vez peor. Los centros urbanos no han solucionado sus deficiencias en el procesamiento de bio-residuos. Finalmente, pero no por eso de menor importancia, la toxicidad de la bahía de Asunción, de la margen izquierda del rio Paraguay, en la ribera de la capital, así como en el lago de Ypacaraí y en los arroyos cercanos sigue siendo alta. Sanatorios, hospitales y fábricas siguen echando sus residuos químicos en las aguas cercanas, perjudicando la salud de los ribereños.